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EL ESPLENDOROSO RETORNO DE CARMEN MIRANDA

TODOS LOS años en el carnaval de Río cientos de mujeres y hombres se disfrazan de Carmen Miranda. Lucen vestidos de rabioso colorido y se colocan los exagerados turbantes, rebosantes de piñas y plátanos, que la actriz y cantante de samba copió de las mujeres negras de Bahía vendedoras de frutas. Durante el carnaval de febrero la imagen de Carmen Miranda vive sus mejores momentos, e incluso hay una banda con su nombre que únicamente toca una vez al año, unos días antes del carnaval, y reúne a multitudes en la plaza de Nossa Senhora da Paz.

En Río, además, hay un museo dedicado a la diva blanca que proyectó al mundo el ritmo y la sensualidad desbordantes de los negros de Brasil. El museo de Carmen Miranda, una estructura circular de cemento en el parque de Flamengo, alberga más de 3.000 piezas. Hay fotografías suyas a tamaño real de su época en Hollywood, sus sandalias de plataformas elevadas y algunos trajes con los que actuó. Además, se exhiben trofeos, guiones, caricaturas y material publicitario de la actriz.

Convertida en el nexo más importante de la cultura popular entre Brasil y Estados Unidos durante décadas, Carmen Miranda no nació en Suramérica, sino en Portugal, en Marco do Cananeses, un pequeño pueblo al norte del país, en 1909. A los dos años su familia emigró a Brasil, pero nunca renunció a su pasaporte portugués. Su historia de éxitos se inició en el carnaval de Río en 1930 con la canción Taí. Ya durante los años cuarenta Carmen Miranda era sinónimo de la vitalidad y esencia del trópico suramericano. Una carrera de éxito que la llevó a la radio y a la televisión, y en 1940 al cine de Hollywood. Hizo 14 películas en poco más de una década, y su cara, tras ser adoptada por la compañía Chiquita Banana para los marbetes que se pegaban en estas frutas, se convirtió en un símbolo popular en los supermercados y hogares de Estados Unidos. Y es la única brasileña que ha puesto la huella de sus manos en el Walk of Fame de Hollywood. Carmen Miranda sólo volvió a pisar dos veces Brasil. La primera, en 1940, cuando fue acusada de haberse convertido en un tópico producto norteamericano. Una crítica de la que sacó provecho con una canción de éxito: Disseram que eu voltei americanzada (Dicen que me he americanizado). Y la segunda, en 1954, un año antes de su muerte.

Su figura, reivindicada poco a poco en Brasil tras años de desconfianza, se convierte en Río, durante el carnaval, en una irresistible llamada a la todopoderosa samba.

- Museo Carmen Miranda (00 552 125 512 597), enfrente de la avenida de Rui Barbosa, 560, en el parque Do Flamengo. Abierto al público de martes a viernes, de 11.00 a 17.00. Sábados y domingos, de 13.00 a 17.00. Precio de entrada al público general: 1,72 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2002