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Un cura desafía a la jerarquía eclesiástica al declararse públicamente homosexual

El sacerdote José Mantero afirma que tiene una 'agenda completísima' de curas gays

Un sacerdote de Valverde del Camino (Huelva), José Mantero, se convirtió ayer en el primer cura que reconoce públicamente que es gay y que no respeta el celibato. La declaración fue contestada por la jerarquía católica. El portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan José Asenjo, recordó que 'la Iglesia no admite la práctica de la homosexualidad, la considera un pecado y un desorden moral'. Mantero ha declarado que tiene 'una agenda completísima' con nombres de sacerdotes gay, y amenazó con usarla si sufría represalias. También afirmó que el celibato debería ser 'opcional'.

Las declaraciones de Mantero a la revista Zero (la misma publicación en la que el teniente coronel José María Sánchez Silva hizo pública su homosexualidad) se han visto acompañadas por su presencia, durante el día de ayer, en otros medios, como la cadena Ser y CNN+, donde el sacerdote relató cómo descubrió su sexualidad a los 12 años, cuando al ver 'una teleserie' sus amigos se fijaban 'en las rubias', mientras él lo hacía 'en los camioneros'. Para ingresar en el seminario tuvo que 'mentir' y afirmar que le 'atraía el sexo opuesto'. Mantero tiene 39 años y mantuvo el celibato hasta los 31, cuando se enamoró.

El vicario también declaró que tiene 'muchos compañeros, homosexuales y heterosexuales, que no respetan el celibato'. 'Eso es una realidad, y dentro de la Iglesia tendría que crearse un movimiento que condujera al celibato opcional'.

Estaba 'a gustísimo'

El cura Mantero declaró que no pensaba en abandonar la Iglesia católica, porque se encontraba 'a gustísimo' en ella. El cura, en la entrevista, fue más lejos: 'Doy gracias a Dios por ser gay porque eso me ha proporcionado la capacidad de amar', afirmó. Sobre la actitud de la Iglesia hacia la homosexualidad, Mantero declaró que es un 'gravísimo pecado mortal' porque se había 'cerrado a una porción importante del pueblo de Dios, por lo que tendrá que pedir perdón'.

El sacerdote reconoció que la jerarquía podía tomar 'medidas disciplinarias' por su declaración, pero prefirió esperar. 'Hay que dar tiempo al tiempo', afirmó. 'De cualquier forma, nunca van a tomar represalias directas, porque no es el estilo de la casa. Sería en otro plan, más de tapadillo. No van a suspenderme por maricón', declaró a la revista. Incluso podría ser que la Iglesia católica no reaccionara, según Mantero. 'Te puedes esperar hasta un ascenso', comentó. Por si acaso, el vicario de Valverde del Camino está preparado. 'No voy a hacer chantaje a nadie, pero tengo una agenda completísima [de sacerdotes gays]', comentó a Zero. Además, defendió el outing (hacer pública la homosexualidad) si un superior suyo gay tomara represalias.

De momento, al sacerdote le aguarda una charla -que espera que sea 'fraternal', porque tiene 'confianza'- con el obispo de Huelva, Ignacio Noguer Carmona. José María Roldán, responsable del departamento de comunicación del obispado onubense, declaró a Efe que el prelado se 'había visto sorprendido negativamente y desagradablemente' por la noticia.

La decisión de Mantero sólo sorprendió a medias en Valverde del Camino, donde ejerce como vicario en la parroquia de Nuestra Señora del Reposo. En un artículo publicado en julio en la revista local Facanías realizaba una encendida defensa de la libertad sexual aprovechando la celebracion del Día del Orgullo Gay. En la web del sacerdote, además, se promociona la 'primera campaña internauta contra la discriminación homosexual'.

'En un mundo intolerante, agresivo y absolutamente falto de respeto hacia lo que el otro es y respira, se impone la necesidad de un decir aquí estoy yo', escribía en un artículo titulado Orgullo Gay. Mantero aludía al caso de un joven acosado por ser gay: 'Ha estado a punto de quitarse de en medio por la vía rápida. Le he dicho: Ramón, a la manifestación'.

Aún sin referirse a sí mismo, el sacerdote lanzaba un mensaje en favor de la autoafirmación y de la necesidad de aceptarse: 'El resto del año tendrá uno que mirarse de medalla para abajo, verse la barriguita cervecera y los primeros o postreros apuntes de juanetes y decirse a sí mismo: hoy me siento orgulloso, me quiero, me acepto y me luzco acaso, siendo gay, hetero, hilandera de Velázquez o lo que a ustedes les vaya dando la gana'.

Ese artículo de julio, sin embargo, no provocó revuelo alguno en el pueblo, donde numerosos amigos, además, estaban al tanto de la homosexualidad del sacerdote.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2002