Entrevista:NICOLÁS REDONDO TERREROS | Ex secretario general del PSE-EE

"Sólo me presentaré si es para unir a los socialistas vascos"

Nicolás Redondo, ex secretario general del PSE-EE, no despeja aún la incógnita de si competirá de nuevo o no por el liderazgo del partido, aunque asegura que sólo se presentará si eso sirve para unir. Considera que más grave que la división de su formación sería no cumplir su pacto con el electorado que le votó.

Pregunta. Tras su entrevista con Rodríguez Zapatero, ¿está más cerca o más lejos de optar a la secretaría general del PSE?

Respuesta. Igual. Sigo sopesando, analizando, hablando con gente, amigos, familia, y recabando datos.

P. ¿De qué factores y circunstancias depende que se presente o no?

R. Uno a tener en cuenta es que no sea para dividir, sino para unir con un proyecto claro y diáfano. Si es para unir, puedo ir. Si no, es evidente que no lo haré, porque quiero a mi partido, y además me importa demostrar que la política es una opción y no una profesión en la que cualquiera vale para lo uno y para su contrario.

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P. ¿No pudo usted controlar la situación, como secretario general, para reconducir la situación de enfrentamiento entre distintas posturas y eso le obligó a dimitir, o le estaban serrando la pata del banco?

R. Supongo que podría haber puesto un parche y sobrevivir un poco de tiempo, pero yo no busco sobrevivir, ni poco ni mucho, en la falta de estrategia; porque nos estamos jugando mucho en estos momentos.

P. ¿Por qué optó por hacer un documento de contestación al que usted había encargado a su vicesecretario general en lugar de uno de consenso?

R. Porque considero que es el momento de aclarar las posiciones. Y hay temas en los que podemos estar de acuerdo, pero quiero que queden más claros en los documentos del partido. Por ejemplo: ¿Qué es la normalización? Para mí es que desaparezca ETA. Si para otros es considerar de no sé qué modo a los nacionalistas o a sus objetivos, será su posición, pero no la mía. Aquí hay muchos conflictos, no sólo el de los nacionalistas, y uno previo a ellos que es la falta de libertad. Llevamos 20 años escuchando del nacionalismo conceptos inaprensibles, que no entiende nadie. Yo opto por fijar mi posición, y no es en busca del enfrentamiento: estoy deseando llegar a acuerdos con ellos, pero desde mi discurso, mi proyecto y mi posición. No introduciéndome en el suyo. Porque, sencillamente, no soy nacionalista.

P. Esto también vienen a decirlo sus compañeros del otro sector y el presidente de la comisión gestora, que habla de hacer eso mismo desde la centralidad.

R. Yo no busco centralidad. Busco ganar. Y para ganar hay que estar ubicado, no ser equidistante.

P. Su posición, entonces, es ir a un congreso de clarificación, no de síntesis.

R. Eso son palabras... Jáuregui va a poner buena voluntad para hacer su aportación, pero aún no hemos visto nada. Por ahora sé lo que pienso yo, y lo voy a defender yo.

P. Pero no parecece coincidir con la conveniencia de esa estrategia difusa que quiere Jáuregui para mantener unido al partido.

R. El partido tiene que estar unido. Y si otros ganan, yo no voy a hacer nada contra el partido.

P. ¿Ha querido usted echar un órdago al estilo del de Felipe González en 1979?

R. No, sabía lo que ponía encima de la mesa, pero le quité todo el dramatismo posible a la dimisión. No tiene nada que ver.

P. Visto lo ocurrido después, ¿está arrepentido?

R. No. Tomé la opción más cercana y fácil para que haya un debate serio y responsable, sabiendo que nos unen muchas cosas, pero también que el PNV y el PP están jugando una partida definitiva y que nosotros tenemos que estar muy fríos, con la mente muy clara y el proyecto muy diáfano, para situarnos en esa partida. El PNV ha logrado echar de ella a Batasuna y ahora quiere un PSE convertido en algo parecido a IU. Lo peor que puede pasar es que lo consiga.

P. ¿Qué piensa de las reacciones en torno a la crisis del PSE?

R. Si se refiere a las reacciones del PP, el problema no es llamarles 'carroñeros', sino ir a un equivocado pacto que les facilite su objetivo de carroñearnos. Ellos vienen a por nosotros, es lógico: pues no les dejemos flancos. ¿Alguien duda que si yo tengo una oportunidad de ganar al PP no voy a intentarlo?

P. Pero mucha de su gente ha vivido mal esa cercanía con el PP.

R. Es lógico. Y algunos se encargan además de dramatizarlo. Pero cuando aquí hubo que luchar por la libertad no mirábamos la cara del que estaba al lado en la barricada.No estábamos enloquecidos por ir con el PCE o con la derecha democrática. Tenemos una larga tradición de acuerdos con gente que no piensa como nosotros, y eso es de lo mejor que tiene el PSOE, y nos enorgullece.

P. También ha habido siempre distintas sensibilidades, más o menos 'vasquistas'. ¿Por qué rompe usted la baraja, entonces?

R. No se rompe la baraja por eso. Pero llega un momento en que la dirección del partido tiene que decir qué hay que hacer.

P. Algunos sostienen que éste es un congreso innecesario y que toda habría podido resolverse en una Conferencia si usted no hubiese dimitido.

R. Muchas veces hay que crear la necesidad para enfrentarse al problema. Y hay cosas que sólo se pueden hacer en un congreso. Cambiar o no cambiar las resoluciones y la estrategia del anterior, por ejemplo. Yo estoy pensando en ser alternativa en las siguientes autonómicas.

P. Pero antes están las municipales, y la Ejecutiva Federal pensaba que lo último que se podía añadir a las dificultades que el terrorismo les crea ya en Euskadi es un partido dividido.

R. Eso también lo he tenido en cuenta a la hora de dimitir. Por eso había que hacerlo cuanto antes.

P. ¿No teme salir con un partido dividido en dos mitades?

R. Eso me preocupa, pero peor sería que no sirviéramos a lo que hemos pactado con una parte de la sociedad. Y en época de división, Benegas ganó las elecciones al PNV.

P. ¿Por qué no avisó al líder del PSOE de que iba a dimitir?

R. Soy muy disciplinado, y entiendo que pudo haber fallos en mi decisión, pero eran inevitables para tomarla en libertad.

P. ¿No está obligado a presentarse, para forzar ese debate clarificador con la otra alternativa? En otras palabras, ¿su ausencia no perjudicaría a ese debate que cree necesario?

R. No. Hay magníficos representantes de lo que yo pienso. Yo ya he planteado el debate. Lo que yo tenía que hacer casi lo he hecho ya. Otros también elaboraron un documento, como Odón Elorza y Jesús Eguiguren, y no se van a presentar.

P. Si no es secretario general, ¿se irá de la Ejecutiva Federal?

R. No contestaré con un sí o un no. Mi enganche con la Ejecutiva Federal, que es algo muy querido para mí, es un enganche para hacer y fortalecer nuestra política en el País Vasco. Aquí es donde yo quiero hacer política. Si no soy electo, eso tendrá sus consecuencias inevitables.

P. Si el documento de síntesis despega lo que Jáuregui llama adherencias extremas (autodeterminación, consultas, etcétera) y deja claro que no habrá pacto con el PNV, sin cambio en profundidad de este partido, ¿cuáles son realmente sus diferencias?

R. Estamos hablando de un documento que aún no se ha hecho y que puede aclarar unas cosas, pero dejar de aclarar otras que yo quiero que se aclaren. Ya veremos.

P. ¿Qué le parece que se ponga en duda que quienes discrepan de usted no defienden igual las libertades y la lucha contra el terrorismo o que se diga que usted es la firmeza y los demás la claudicación ante el nacionalismo?

R. Yo nunca he dicho eso. Ésa lucha es un patrimonio colectivo del Partido Socialista. Ahí hemos estado todos. Digo en cuanto a la lucha por la libertad, no en cuanto al nacionalismo: hay gente en el partido que iría de rodillas al batzoki del PNV. Eso lo sabemos todos. Pero ése es su problema. Yo no iré de rodillas a ningún lado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 12 de enero de 2002.

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