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El PP se queda solo al rechazar en el Congreso una reforma para agilizar el divorcio

El Grupo Popular exigió la asistencia masiva de sus diputados para no perder la votación

El PP aplicó ayer en solitario su mayoría absoluta para rechazar dos proposiciones de ley, de CiU y del PSOE, que reclamaban flexibilizar y actualizar la legislación sobre el divorcio. Ambas fueron respaldadas por todo el arco parlamentario, a excepción del PP. Ambas coincidían en eliminar el requisito previo de la separación para poder presentar una demanda de divorcio. La supresión de ese doble procedimiento judicial fue aplaudida por todos, menos el PP, como una 'muestra de sensatez' para 'evitar el calvario de la duplicidad' a las familias en proceso de ruptura.

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Los populares adujeron para rechazar las propuestas que el problema es 'complejo' y requiere una 'reforma global'. Un total de 170 diputados del PP, incluidos los ministros Francisco Álvarez Cascos, Jesús Posada y Juan Carlos Aparicio, respaldaron el rechazo. Los diputados de la oposición sólo sumaron 141 votos.

'Al político alejado de la realidad, al final la realidad le aleja de la política', advirtió el socialista Javier Barrero al partido mayoritario. 'Su argumento de que es necesaria una reforma global nos suena a excusa para mantener, sine die, cierta tutela sobre los ciudadanos', le espetó a los populares la diputada de CiU Mercè Pigem. Tras Barrero y Pigem, que defendieron sus respectivas proposiciones de ley para flexibilizar una regulación que cumplió 20 años el pasado julio, los portavoces de los restantes grupos parlamentarios, incluida Coalición Canaria (socio estable del Gobierno), se sumaron para recordar al PP que existe un 'clamor social' que exige 'actualizar' la legislación sobre el divorcio.

De nada sirvieron los argumentos, reiterados por todos los portavoces, de que el requisito actual de separación previa para presentar una demanda de divorcio dilata y encarece enormemente las rupturas matrimoniales, sobre todo cuando no hay mutuo acuerdo. Uno tras otro, los portavoces recordaron al PP que hasta los abogados de familia que atienden estos casos reclaman eliminar el doble trámite para el divorcio; que en los casos en los que la ruptura se produce con enfrentamiento entre los cónyuges el daño se multiplica, especialmente para los hijos, y que esa duplicidad del procedimiento judicial conlleva una considerable inseguridad jurídica, pues el acuerdo de reparto que resulte de la separación no tiene por qué mantenerse después con el divorcio. Nada.

Fisuras

Según distintos portavoces de la oposición, muchos diputados del PP, a título personal, les comentaron que la reforma les parecía adecuada, sobre todo la más prudente propuesta por CiU. La diputada popular Rosa Estarás, encargada de defender el rechazo del grupo mayoritario, evitó la más mínima crítica a la propuesta de CiU, aunque apostilló que 'no era aconsejable apoyarla' y concentró su intervención en censurar la proposición socialista. Después, los diputados del PP fueron llamados para acudir en bloque a votar: sólo faltaron 13, la mayoría miembros del Gobierno.

En síntesis, el PP rechazó ayer dos cosas: La primera, de forma, es que algún grupo de la oposición tenga la iniciativa legislativa. De haber respaldado alguna de las proposiciones de ley se habría abierto un amplio proceso en el que el partido mayoritario podría haber introducido todas las enmiendas que considere oportuno para, como ayer defendió su diputada Rosa Estarás, 'abordar el problema en su conjunto'. Todos los grupos destacaron que el PP, sobre todo desde que goza de mayoría absoluta, desoye cualquier iniciativa de los demás grupos.

El segundo rechazo, de fondo, fue a actualizar una legislación que ha cumplido 20 años. El socialista Barrero sentenció que al PP, 'con la mayoría absoluta, le sale la parte más rancia y reaccionaria de su ideología'. Barrero recordó que en esta legislatura el PP se ha opuesto a regular las parejas de hecho, la reforma de la legislación sobre el aborto, a reforzar las medidas contra la violencia de género, a crear una subcomisión sobre la eutanasia y ayer, finalmente, a actualizar la legislación del divorcio.

En 1981, recordó Mercè Pigem, de CiU, 'se optó por mantener la figura de separación legal para dar una salida a las personas con unas creencias religiosas que les impedían el divorcio, pero no sólo se mantuvo, sino que la separación se dejó como un requisito imprescindible que, en la práctica, lo convierte en la única causa de divorcio'.

Grave inseguridad

Para divorciarse, añadió Pigem, 'hay que probar una separación previa de entre uno y cinco años'. Esto conlleva una 'grave inseguridad jurídica, pues hay que discutirlo todo dos veces': los hijos, la vivienda, el régimen económico... Aún más, apostilló, 'que haya un acuerdo de ese reparto para la separación no implica que se mantenga ese acuerdo para el divorcio'. Por ello reclamó 'un remedio legal para no alargar innecesariamente el sufrimiento de las familias'.

El socialista Barrero abundó en la necesidad de 'permitir el divorcio sin separación previa' y evitar que, como ahora, 'se busque la culpabilidad del otro, pues ello repercute de manera muy agria y negativa sobre los hijos'. Para ello, el PSOE defiende que la desaparición del afecto conyugal sea causa suficiente para presentar la demanda de divorcio.

La proposición socialista, además de eliminar el doble proceso judicial y permitir el divorcio con sólo desamor, incorpora una serie de medidas para evitar los malos tratos a las mujeres y el secuestro de hijos por parte de uno de los progenitores. Esta ampliación fue muy criticada por el PP pese a que el partido mayoritario defendió que la reforma del divorcio deberá ir ligada, en un futuro no especificado, a un amplio paquete de medidas sobre la legislación de la familia.

En caso de malos tratos, el PSOE defiende que el inicio de la causa de divorcio sea automático, y que sea además motivo de supresión del derecho a visitar a los hijos.

Separación y punto

Más de 100.000 parejas, 102.403 exactamente, quedaron judicialmente rotas el pasado año, según los datos del Consejo General del Poder Judicial. De ellas, 63.430 corresponden a separaciones, y las 38.973 restantes, a divorcios. Como la separación es requisito previo para el divorcio, estas cifras indican que sólo el 60% de los separados acude después al divorcio. Es más frecuente que las rupturas, además, sean de mutuo acuerdo. Casi 39.000 de las rupturas por separación fueron con acuerdo, así como prácticamente 20.500 de los casos de divorcio. Es decir, el 62% de las separaciones y el 52% de los divorcios fueron por acuerdo entre los cónyuges. En los últimos cinco años han crecido más las rupturas que las nuevas uniones. Entre 1995 y 2000, el incremento de separaciones y divorcios fue del 26% frente a un aumento del 7% en el número de matrimonios. Con todo, en números absolutos, los matrimonios prácticamente duplicaron a las rupturas el pasado año.

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