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Reportaje:

Pactos, política y ética

Empresarios, representantes sociales y profesores de Universidad opinan sobre si el anunciado distanciamiento entre CiU y el Partido Popular obedece a un motivo real o a un estudiado cálculo electoral

La proximidad de las elecciones autonómicas de 2003 ha suscitado un debate político a propósito de si es o no ético o si es o no teatral que CiU exprese su voluntad de distanciarse del PP tras mantener una estrecha alianza. A personas vinculadas el mundo empresarial y universitario se les han formulado estas preguntas:

1. ¿Cree que el anunciado distanciamiento entre CiU y el PP responde a motivos reales o es una escenificación que se hace meramente por cálculo electoral? 2. Si fuera sólo por cálculo electoral, ¿le parece ético? ¿Todo está permitido en política? 3. ¿Considera que si el distanciamiento se lleva a la práctica aumentará la inestabilidad y perjudicará las expectativas de Cataluña? En este escenario, ¿sería conveniente anticipar las elecciones autonómicas?

- Carlos Güell, presidente del Círculo Ecuestre. (Respondo a las preguntas a título totalmente personal).

1. Las relaciones entre CiU y el PP han tenido siempre las lógicas dificultades que se derivan de sus planteamientos políticos no coincidentes en diversas cuestiones. A mi juicio, las mayorías absolutas no son positivas, excepto en circunstancias excepcionales. En su conjunto, su colaboración parlamentaria creo que ha sido y puede seguir siendo beneficiosa para Cataluña. La esencia del sistema democrático parlamentario consiste precisamente en este tipo de colaboraciones.

2. No observo un distanciamiento insuperable, sino el resultado de la fluidez de la propia vida política que se refleja lógicamente en el Parlamento. Cuando no existe una mayoría absoluta, la fuerza política de mayor peso tiene no sólo el derecho, sino el deber de encontrar apoyos que le permitan aproximarse al máximo a su programa electoral.

3. Entiendo que ambos partidos han colaborado con dignidad política, pragmatismo y eficacia; por tanto, no veo la conveniencia de plantear elecciones anticipadas.

- Joan B. Culla, profesor de Historia Contemporánea de la UAB.

1. Para el distanciamiento hay, a mi juicio, motivos reales, no sólo de antagonismo doctrinal, sino de conveniencia política para una CiU que deberá afrontar el futuro próximo sin Pujol, porque lo que a Pujol le era consentido y disculpado, ¿les será consentido y disculpado a Mas, a Duran , etcétera?

2. No, no todo está o debería estar permitido en política, pero me temo que los movimientos tácticos en clave preelectoral, además de permitidos, constituyen hoy más del 70% de la política en el Occidente democrático, y no veo cómo Cataluña podría ser en eso una excepción.

3. El distanciamiento entre CiU y el PP, si lo hubiere, puede aumentar las turbulencias, la variabilidad de las combinaciones aritméticas en el Parlament, el volumen del intercambio dialéctico entre los partidos. Si ello diese lugar a situaciones de bloqueo, sólo entonces habría que anticipar las elecciones. No lo creo probable.

- Pere Vicens, editor

1. Creo que tanto CiU como el PP continúan siendo fieles a su ideario y a su programa. Los puntos de encuentro que facilitaron en el pasado la cooperación en el Parlament son una manifestación positiva del sistema democrático.

2. Sería muy poco rentable a los partidos olvidar su ideario y cambiar su oferta electoral por una conveniencia política. Las urnas no se lo permitirían.

3. La dinámica del sistema democrático no sólo posibilita sino que exige, cuando no hay mayoría absoluta, las alianzas entre partidos para toda una legislatura a fin de desarrollar una labor positiva de gobierno.

- Josep Ramoneda, director del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona.

1. Tal distanciamiento no es más que comedia política. El pacto PP-CiU es un pacto que tiene su seguimiento en Madrid, donde se reúnen regularmente gentes de la cúspide de ambos partidos. El PP de Cataluña pinta poco. Y es un pacto claramente establecido para toda la legislatura, que prevé la escenificación regular de desencuentros, siempre dentro de unos parámetros aceptables por las partes contratantes. Sólo hacia el final de la legislatura, y según indiquen los sondeos, puede que la escenificación se haga ruidosa.

2. No vamos ahora a escandalizarnos de algo tan viejo como el oportunismo y el juego de las apariencias en política. CiU ha sido maestra en este ejercicio, hasta el punto de que en las elecciones españolas nunca pierde: si gana el PSOE pacta con el PSOE, si gana el PP pacta con el PP. Pero estos ejercicios tienen sus riesgos y sus límites. Sin la autoridad de Pujol y sin la coartada patriotera a CiU cada vez le costará más salir indemne de estos juegos de funambulismo político.

3. Una ruptura del pacto PP-CiU debería conducir a unas elecciones: significaría un cambio de las condiciones de investidura. Pero no habrá tal ruptura; por tanto, la cuestión es ociosa.

- Josep Millàs, presidente de Òmnium Cultural.

1. Las elecciones están todavía demasiado lejos para poder considerar que el anunciado distanciamiento entre CiU y el PP responde sólo a una estrategia electoral. De todas formas, se debe confirmar este distanciamiento que se nos ha avanzado tantas veces y que implicaría forzosamente, para asegurar la gobernabilidad de Cataluña, el acercamiento o el pacto con otra opción política, sin descartar que pudiera ser el primer paso hacia un adelanto electoral. Es indiscutible que las diferentes ideologías e intereses de CiU y el PP hacen enormemente difícil la continuidad de la presente situación. Me consta que en ambas opciones políticas cada vez es más importante el número de detractores de esta colaboración.

2. Todo no está permitido en política, y es evidente que hay que actuar con un mínimo de ética, pero, respetando estos mínimos, cualquier estrategia para alcanzar los ideales y el cumplimiento de los programas debe ser aceptable.

3. Más que hablar de distanciamiento, que es sólo una expectativa, tendríamos que hablar de la posibilidad real de la ruptura. Es evidente que esta ruptura sin solución de recambio crearía una importante crisis en la gobernabilidad de Cataluña. Si el distanciamiento y la posterior ruptura van acompañados de un pacto o de una colaboración con otra opción política, no creo que afecte seriamente la gobernabilidad.

- Pilar Rahola, escritora y periodista.

1. La relación entre estos dos es una opereta de principio a fin, mucho más vinculada a intereses económicos y estratégicos que a cuestiones de orden político. Todo en ella es cálculo, también los desencuentros que alimentan el voto de cada cual, pero se entienden mejor de lo que dicen.

2. No. Todo no está permitido, pero casi todo se hace. El mero cálculo es la perversión de la política. La política entendida como el poder en sí mismo, sin ideología ni voluntad de transformación. Ni ético, ni democrático.

3. El distanciamiento provocará una inestabilidad positiva, mucho más eficaz para los intereses catalanes que esa estabilidad que resulta perniciosa. ¿A qué intereses catalanes responde el pacto, más allá de los intereses de Fomento del Trabajo? Y sí, sería conveniente adelantar las elecciones: cada día que pasa se pudre más la situación y se ahogan las expectativas de futuro. Es la única salida realmente positiva.

- Anton Costas, catedrático de Política económica de la UB

1. Mi impresión es que existe una pareja de conveniencia. Aunque en general son estables, a medida que se acerca el periodo electoral suelen separarse. No creo que esta pareja de conveniencia llegue a provocar ruidos muy fuertes antes de que acabe la presidencia española de la Unión Europea. Ni le interesa al PP ni es el estilo de Pujol.

2. El cálculo electoral es precisamente un motivo real en la vida política y sí, me parece ético en el sentido que tiene el término en la vida política democrática. Lógicamente, no todo está permitido -como lo que sucede en el País Vasco-, pero sí son aceptables los comportamientos políticos que toman en consideración los efectos sobre la conducta de los electores. Los electores tienen capacidad de discernimiento.

3. Aumentará el ruido, pero el ruido no es una variable que produzca inestabilidad y nunca hay grandes proyectos en el final de la legislatura. Creo que Pujol agotará casi al máximo la legislatura.

- José Antonio González Casanova, catedrático de Derecho Constitucional de la UB.

1. La escena se monta con algunos motivos reales, pero, en el fondo, retóricos, porque no se tiene fuerza ni verdadera voluntad de oponerse al agravio. Con el aspaviento se busca tan sólo conservar un electorado ingenuo que, de nuevo, aporte por separado votos que sus dirigentes necesitan para seguir engrosando con el rival un bloque conservador unido frente a toda alternativa de cambio.

2. Lo inmoral no sería calcular votos, sino presentar los agravios como actos de lesa patria mientras se impide la renovación que la patria necesita con urgencia. Y eso con el interesado apoyo del supuesto enemigo.

3. Depende de cada problema que provoque la distancia. Pero bailar ora con unos y ora con otros podrá mantener la estabilidad del poder, mas agrava la política errática y desconcertada del gobierno. Apenas tiene ya Cataluña más expectativas que perder, y ¿a quién conviene elecciones anticipadas? El único que por ley puede convocarlas necesita la mercadotecnia del que pretende montar las futuras escenificaciones.

- Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB.

1. Hay motivos, no es pura escenificación. Otra cosa es que piense que, por lo menos, durante otro año se impondrán los actuales intereses de CiU -mantenerse en el Gobierno de la Generalitat, sin necesitar los votos de ERC- y los futuros del PP -seguir teniendo a CiU como aliado en Madrid durante la próxima legislatura, por si acaso pierden la mayoría absoluta-. Muchas cosas les separan, pero una les une: su adversario común, los socialistas.

2. Naturalmente, no todo está permitido en política. Pero hacer las cosas por cálculo electoral no sólo es perfectamente lícito desde el punto de la ética, sino que es un factor muy importante -aunque un factor más, eso sí- que debe tener en cuenta cualquier buen político.

3. Que con el supuesto distanciamiento aumente la inestabilidad depende de los apoyos que CiU encuentre en los otros partidos. En caso de que reiteradamente no pueda seguir ejerciendo su labor de gobierno, obviamente debería disolver el Parlament y convocar nuevas elecciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001