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'No toleraremos que el drama de Al Andalus se repita en Palestina'

'Que sepáis, pueblos americano y del mundo entero, que no toleraremos que la tragedia de Al Andalus se reproduzca en Palestina'. Ayman Zawahiri, conocido como el lugarteniente de Osama Bin Laden, comparó el domingo por la noche la expulsión de los árabes de la península Ibérica en 1492 con el supuesto intento de Israel de aniquilar a los palestinos.

'Preferimos ver a esa nación [Israel] perecer antes que ver destruida la mezquita de Al Aqsa [Jerusalén], Palestina judeizada y su pueblo expulsado', añadió Zawahiri en la cinta de vídeo grabada que difundió la televisión Al Yasira de Qatar. Cuando fue expulsado de Granada, hace 509 años, el rey Boabdil vertió unas lágrimas, pero no pronunció palabras tan vehementes.

Para los árabes, sobre todo para aquellos nacidos en Oriente Próximo, Al Andalus es el paraíso perdido, y también una derrota de la que aún los musulmanes no se han repuesto. Pero aquella civilización apenas es comparable con los ideales que propugnan hoy día Bin Laden y sus seguidores.

Al Andalus, que significa tierra de vándalos en árabe, es ese Estado islámico que a partir del siglo VII se fue erigiendo en una península Ibérica invadida por familias pudientes originarias de Oriente Próximo y bereberes procedentes del Magreb. Duró hasta finales del siglo XV, y en su época de máximo esplendor se extendió prácticamente hasta la cordillera cantábrica.

Pero, lejos de imponerse por la fuerza, el islam convivió con la cultura hispanogoda, predominante en la península antes de la invasión, e incluso con la minoría judía. El tolerante islam occidental no se parecía en nada al oriental.

Bajo el reinado de los califas Abderramán III y Al Hakam II, la colaboración cultural, impulsada por el poder, entre invasores e invadidos dio unos frutos asombrosos. Córdoba era entonces la meca de las artes, de las letras y de las ciencias. El declive empezó en 1031, con la caída de la dinastía omeya y la aparición de los primeros reinos de taifas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001