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Los cooperantes detenidos por los talibán se declaran inocentes

Aparecieron por primera vez desde su detención el 5 de agosto

Los ocho cooperantes extranjeros rechazan las acusaciones de propagar el cristianismo del Gobierno talibán durante el juicio que comenzó el martes pasado. Es su primera aparición desde que fueron detenidos el 5 de agosto. Un reciente decreto eximía de la pena capital a los extranjeros, pero el presidente del Tribunal Supremo, Noor Mohammad Saqib, declaró que los cooperantes pueden ser condenados a la horca.

Los cuatro alemanes, dos estadounidenses y dos australianos cooperantes de la organización cristiana Shelter Now International (SNI) acusados de promover el cristianismo en Afganistán aparecieron ayer por primera vez ante el Tribunal Supremo de los talibán, declarándose inocentes de la acusación de proselitismo religioso. Es la primera vez que los cooperantes, seis mujeres y dos hombres, han podido ser vistos desde que fueron detenidos el pasado 5 de agosto, junto a 16 afganos empleados del SNI, acusados de los mismos cargos que pesan contra los cooperantes extranjeros.

Llegaron en una camioneta de los talibán, acompañados por funcionarios armados del Ministerio para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio. 'Durante la investigación nos han acusado de muchas cosas que no son verdad', declaró Georg Taubmann, director de SNI en Afganistán. 'Nunca hemos convertido a nadie; estamos sorprendidos de las acusaciones', añadió.

Atmósfera relajada

El tribunal, formado por 22 expertos en la ley islámica, celebró a puerta cerrada las primeras sesiones. Posteriormente, los diplomáticos en Islamabad de Alemania, Australia y EE UU, además de tres familiares de los detenidos y medios de comunicación internacionales, fueron autorizados a presenciar el juicio.

La pequeña sala donde se celebró el juicio estaba atestada con alrededor de 70 personas. Pero la atmósfera estaba relajada, ya que tanto los detenidos como los diplomáticos eran libres de hablar y sus comentarios los traducía un intérprete talibán.

Bajo la estricta interpretación de la ley islámica de los talibán, los musulmanes afganos que se conviertan a otra religión o quienes inviten a la conversión pueden ser castigados con la pena de muerte. Sin embargo, un nuevo decreto promulgado por el régimen de Kabul exime de la pena capital a los extranjeros, pero fuentes de los talibán afirmaron el pasado jueves que dicho decreto no era aplicable a este caso. El presidente del Tribunal Supremo, Noor Mohammad Saqib, aseguró a los acusados que el juicio sería justo y que podían contratar un abogado o defenderse ellos mismos. Añadió que los cooperantes pueden ser condenados a la horca si son hallados culpables. El mulá Mohamed Omar, líder supremo de la milicia talibán, tiene la última palabra sobre la aplicación de la pena de muerte.

No está claro si los detenidos aparecerán de nuevo en el juicio el domingo, cuando llamen a declarar a los 16 afganos acusados del mismo delito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001