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La urbanización de 230 hectáreas en El Puig vulnera la ley que protege las zonas húmedas

La norma de ordenación prohibirá cautelarmente construir a menos de 500 metros del mar

La ley de Espacios Naturales protege todas las zonas húmedas. El anteproyecto de ley de Ordenación del Territorio prohíbe cautelarmente construir en una franja de 500 metros colindantes junto al mar. Y hasta en las Cortes se va a tramitar una iniciativa legislativa popular para proteger la huerta. Pese a todas estas normas ambientales, la moción de censura de El Puig ha destapado la existencia de intereses urbanísticos que prevén urbanizar 230 hectáreas de marjal junto a la costa que además están calificados como suelo no urbanizable de vocación agrícola.

El último zarpazo de la poderosa industria urbanizadora de la Comunidad Valenciana se prepara en L'Horta Nord. Se trata de la urbanización de miles de viviendas y un campo de golf en tierras costeras que hace sólo unas décadas constituían parte del enorme humedal que recorría el litoral desde el Marjal dels Moros hasta el de Rafalell y Vistabella-Massamagrell. Acció Ecologista-Agró ya ha advertido que la ley protege todos los humedales con independencia de que la administración autonómica reconozca su carácter. Por eso, dice que aunque el Catálogo de Zonas Húmedas de la Comunidad, todavía no aprobado, no incluya los terrenos de El Puig, se trata 'indiscutiblemente' de un marjal. Y recuerda la reciente sentencia que protegía el marjal de Massamagrell aunque fuera suelo urbanizable y el Consell lo diera por desahuciado.

Como publicó EL PAÍS el pasado jueves 6 de septiembre, El Puig tiene pendientes de desarrollar cuatro grandes urbanizaciones correspondientes a otros tantos planes de actuación integrada (PAI), que suman 290 hectáreas. Un volumen de suelo para urbanizar enorme si se tiene en cuenta que, según el actual Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de El Puig, aprobado en 1991, el municipio, con una superficie de 2.633,78 hectáreas, cuenta ahora con un casco urbano consolidado de 235,86 hectáreas y un suelo urbanizable por desarrollar de 117,62. Es decir, si se construyera lo previsto en el planeamiento, y además saliera adelante la operación urbanizadora que ahora se perfila, este municipio costero triplicaría su población.

Por su tamaño y situación, el más importante de todos los PAI, que afecta a 2,3 millones de metros cuadrados (230 hectáreas), corresponde a terrenos de marjal próximos a la costa, que además de ser apetecibles por su proximidad a la playa quedan a sólo 10 minutos en coche de la entrada a Valencia. Se trata de un polígono casi cuadrado de aproximadamente 1,5 kilómetros de lado al este de la autopista A-7 y colindante con la franja costera, ya clasificada desde 1991 como suelo urbanizable en el PGOU. Sobre estos terrenos, propiedad de alrededor de 400 vecinos de El Puig, ya se han presentado tres proyectos, que prevén la construcción de entre 4.000 y 5.000 viviendas.

Toda esta operación urbanística contraviene además al menos dos de las directrices del anteproyecto de la ley de Ordenación del Territorio que ha elaborado Obras Públicas. El texto ya está en manos del Consell desde junio, aunque todavía no ha sido remitida a las Cortes para su tramitación parlamentaria. Según explicó el consejero José Ramón García Antón, la norma pretende garantizar la conservación del litoral. Así, establece que 'la ocupación urbanística del litoral evitará la formación de continuos urbanizados de viviendas y alojamientos de temporada entre municipios costeros'. La urbanización ocupará toda la zona norte de su franja litoral, hasta el límite con Puçol.

Cemento en la costa

Pero lo más importante es que la norma prohíbe reclasificar una franja del litoral de 500 metros hasta que se elabore el Plan de Acción Territorial Integral del Litoral, que ordenará la costa. Si la franja más próxima a la costa de El Puig ya era urbanizable, la promoción que se avecina completará el grosor del cemento, más allá de esos 500 metros, hasta casi dos kilómetros al interior.

El PGOU de El Puig califica los terrenos afectados como suelo no urbanizable de vocación agrícola o de vocación agropecuaria. Es decir, su urbanización supondría además otro bocado a la huerta de Valencia. Desde Agró, Enric Amer explica que además del marcado carácter húmedo de la zona, que demuestra los numerosos ullals existentes, los terrenos se han dedicado a la cría de ganado vacuno (recuerda la famosa ganadería de 'Vicentet el del Puig') y a la agricultura de temporada mediante el cultivo de 'extremales' (abasteciéndose del agua de la propia finca). Por eso, cree que la promoción atenta contra el interés general de la protección de la huerta. Sin olvidar que 'estas praderas húmedas saladas están catalogadas por la Directiva Hábitats como prioritarias'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001