Entrevista:FRANCISCO NARVÁEZ, 'KIKO' | Futbolista que ha rescindido su contrato con el Atlético de Madrid

'Fui un pelotazo y ahora me voy en paz'

Dicen los bromistas del vestuario rojiblanco que cuando el gaditano Kiko Narváez (Jerez, 1972) salió del despacho de Jesús Gil, tras firmar su finiquito, dentro se dejó oír el ruido musical de la botella de champaña al descorcharse. Gil se ha ahorrado los más de 1.000 millones de pesetas que habrían ido al bolsillo del delantero en las próximas tres temporadas. Pero Kiko ya forma parte de la historia del Atlético. Ha cruzado el umbral y, aunque para muchos pertenece al santoral colchonero, para unos pocos, frustrados por la pérdida de categoría, es blanco de insultos.

Pregunta. Se va por la puerta trampa, renuncia a su sueldo y se deja los tobillos por un club cuyos dirigentes no se molestan en decirle adiós. Sin embargo, apenas se le escucha un reproche. Incluso se muestra agradecido al Frente Atlético, que le repudió el miércoles en el partido con el Zaragoza.

'La pancarta ('Kiko, cojo, muérete') no me molestó por mí. Me molestó por los cojos. Lo sentí por la discriminación que se hacía a personas con problemas físicos'

Más información

Respuesta. Es que soy un privilegiado. ¿Qué voy a pedir? Los del Frente que se meten conmigo no son todos. Hay hasta 7.000 chavales y me llevo fenomenal con muchos. Los otros están mal informados. Yo sé que, si les hablase uno a uno, les dejaría las cosas superclaras. Ellos luchan por lo suyo y yo por lo mío. No es cuestión de valorar quién lleva razón. Se ha acabado una etapa. Para mí, la más bonita del fútbol. Me voy en paz con el club. Ellos no me deben nada ni yo a ellos. Me han hecho un futbolista grande y yo he sido el buque insignia del Atleti durante seis o siete años habiendo costado ocho pesetas cuando me trajeron del Cádiz. Si compras un chaval por ocho pesetas y lo conviertes en el buque insignia durante ocho años, es un pelotazo. Nos vamos en paz.

P. ¿Quién informa mal a los seguidores violentos? ¿Jesús Gil?

R. Después de lo que he hecho estos ocho años por el club, tampoco hay que ser muy inteligente para saber la verdad.

P. ¿No le duele que nadie se acuerde de su homenaje?

R. Ahora me quieren preparar uno la gente de las peñas. Gente que quiere hacerlo aparte porque está cabreada con un sector del club.

P. ¿Qué le pareció la pancarta Kiko, cojo, muérete?

R. Por mí, no me molestó. Me molestó por los cojos. Lo sentí por la discriminación que se hacía a personas con problemas físicos. Que por una minusvalía les pidan la muerte... Es exagerado.

P. Marcos Alonso fue el primero en decir que no contaba con usted.

R. Me dijo que me veía mal y que el profe [Ortega, el preparador físico en esa etapa] me iba a poner bien. Y que contaba conmigo. Luego jugué hasta que me lesioné en Granada y vino Dani. Al ser Kiko, para lo bueno y lo malo, me llevo las flores o los guantazos. Kiko, lo reconozco, no ha estado a su nivel. Pero en estos dos años, quitando a Hasselbaink y Salva, nadie ha estado bien.

P. Los Gil lo vendieron como ídolo y ahora celebran que se vaya.

R. Todo se mueve en el aspecto deportivo. Si no te salen las cosas, te olvidan. En principio, la gente pide fidelidad. Y la que he dado yo al Atlético es imposible que la dé nadie. Dentro de unos años me pondrán de ejemplo. Porque no es que haya sido buena gente. He sido gilipollas.

P. ¿Cuánto dinero perdió?

R. Yo firmé el finiquito porque no me veía importante ni como suplente. Hay jugadores que juegan y no son importantes y otros que sin jugar importan. Yo no me sentía importante en ningún caso. Así es que dije: 'Me voy'. Y me costó una bronca con mi padre. Cuando se enteró de que tenía la carta de libertad se cabreó conmigo. Pero tenía que renunciar por agradecimiento a una gente que me había tratado como Dios. No quiero quedarme en un sitio por cojones. Y la gente no me valora porque no se cree que una persona haga eso. Pero la dignidad es importante.

P. ¿Piensa volver a Jerez?

R. Ahora tiro mucho para Cantabria, para Suances. Como le pasa a todo el mundo: tira para la parienta. No es que sea un calzonazos. Que me llamen como quieran.

P. ¿Qué edad tiene su hija?

R. Aitana cumple un año el 22 de julio. La quería llevar el último partido vestida del Atleti y menos mal que no la llevé. Aunque como no sabe leer... Será superdotada porque, con todo este lío, me miró como diciéndome: 'Eso no me ha gustado; lo del cartel, ¿eh?'. Es una fenómena. Nos hacía mucha ilusión a mi mujer y a mí vestirla del Atleti y hacerle unas fotos en el Calderón. Pero, como yo el tufillo lo tenía, me dije: 'Vamos a dejarla aquí, en casa; a ver si las cosas se ponen feas...'.

P. ¿Qué piensa del cartel publicitario en el que aparecía con la leyenda Un añito en el infierno?

R. Lo que creo es que no habrá otro compañero que se atreva a hacerse la foto con la maldición que tiene ese fuego. ¡Quién me iba a decir que me iba a quemar de verdad!

P. ¿No le parece que el vestuario del Atlético está deprimido desde hace años?

R. Uno de los fallos del equipo quizá ha sido que el vestuario ha sido demasiado bueno. Nos ha faltado tener un poco más de maldad y algún hijo de puta.

P. ¿Qué sentirá jugando en otro equipo?

R. Me voy a liberar. Cuando pierda, perderemos todos y no seré el blanco de las iras por ser quien soy. Me quitaré el peso de ser el portavoz. Y no tendré que leer periódicos que dicen que soy un virus.

P. ¿No siente que su ciclo profesional ha terminado?

R. Los críticos se escudan en que vengo de una operación. Pero ves partidos de hace cuatro años y uno de ahora, de éstos en los que a lo mejor he salido media hora, cuando íbamos perdiendo 2-0, y hemos ganado 2-3; que hemos ido empatados y hemos ganado, como el 2-0 frente al Extremadura... No se puede distinguir si estaba operado antes o después: Compostela, Ferrol, Elche, Betis... Seguro que se confunde. Si hubiéramos subido, estarían hablando de hacerme un monumento. Es de guasa.

P. Físicamente, ¿ha cambiado?

R. Con Marcos alcancé un estado físico fabuloso. Entre los cinco primeros de la plantilla. En entrenamientos, gimnasio, pesas..., estaba como el que más. Esta temporada gané más resistencia que nunca. Otros años corrí menos y jugué tres veces mejor. Esta temporada, como con el balón no estuve fresco, intenté paliarlo con derroche físico para que la gente dijera: 'Bueno, por lo menos eso'.

P. ¿Por qué jugó tan mal?

R. Fue la desconfianza. En ningún momento hice cinco partidos buenos para que todos me apoyaran. Hacía uno bueno, dos regular, uno malo, dos malos... Me daba vueltas la cabeza. Estar 400 días parado, quieras que no, te llena de dudas.

P. ¿Tuvo pesadillas?

R. No. Con ogros no sueño.

P. ¿Con Gil?

R. Tengo la conciencia tranquila y duermo bien. Otros no deben de tenerla.

P. ¿Tiene ofertas?

R. No me han hecho ofertas concretas, pero hay interés de equipos en ponernos a negociar.

P. ¿Se ve jugando en Inglaterra?

R. Más que en Italia. Por mi fútbol, me adaptaría mejor al 4-4-2 que se practica allí. El doble pivote va mucho arriba y deja hueco entre las líneas, mi fuerte. Juni-nho me decía: 'Los dos pivotes se despistan un poco y siempre les coges la espalda'. Ahí hay más espacios porque es un toma y daca. No se juega al pelotazo. Hay muchos europeos continentales. Hay muchos delanteros de aguantar, de recibir, de tocar... El jugador que más me ha gustado es Le Tissier, del Southampton, grandote como yo, un poco gordito y con un bigotito muy fino como Jean Reno, el actor de El Especialista. Un grandote que juega impresionante.

P. ¿Cuándo entró en declive el Atlético?

R. El cambio clave fue la salida de Arrigo Sacchi. Era impresionante ver a Chamot hacer el acordeón, tirar el fuera de juego, organizar la presión... A los delanteros no les metía tantos deberes. Era vascular y poco más. Nos pedía que uno presionara al lateral y el otro cerrara. Y era pac, pac, pac... Un, dos, un, dos... Era fundamental que los dos se moviesen, que ninguno se quedara como nueve fijo. Sacchi fue básico para que el Milan me quisiera fichar [suena su móvil] ¿Sí? ¿Diga? Me llaman de un club de México.

Kiko, el jueves pasado, en Madrid.
Kiko, el jueves pasado, en Madrid.RICARDO GUTIÉRREZ

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 22 de junio de 2001.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50