'Sin vergüenza', de Joaquín Oristrell, triunfa en Málaga

El festival de cine se convierte en plataforma de los nuevos talentos

Calificada como 'la joyita del festival' por José Luis Borau, Nómadas se llevó el premio especial del jurado (10 millones de pesetas) y el dedicado a la mejor fotografía. Los dos millones al mejor documental fueron a parar a El juego de Cuba, de Manuel Martín Cuenca. La gran derrotada, en un palmarés con claroscuros, fue Sin pena ni Gloria, de Víctor García León. No se puede considerar un acierto premiar esta sorprendente ópera prima de García León con sólo un discreto, a fuer de discutible, premio al mejor protagonista masculino, para el joven Biel Duràn, y menos aún justificar la absurda mención al cuarteto femenino protagonista de Amor, curiosidad, prozak y dudas, cada una de las cuyas actrices campa en solitario a lo largo de la película.

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En cuanto a Sin vergüenza, ha sido la película más redonda de las 13 que competían. Nada hay que objetar, por tanto, sobre dos de los galardones que el jurado, compuesto por José Luis Borau, Anabel Alonso, Carlos Morelli, Antonio Weinrichter y Antonio Soler, ha concedido al filme, mejores película y guión (obra de Oristrell, Dominic Harari, Cristina Rota y Teresa Pelegrí). Pero sí, desde luego, el destinado a la mejor actriz, porque Verónica Forqué, a pesar de su protagonismo en la trama, poco aporta a su manido arquetipo cinematográfico. Un fallo éste que Mónica Laguna, que se llevó, con méritos, el de mejor director por El Juego de Luna, lamentó especialmente: 'Estaba convencida que se lo iban a dar a Ana Torrent , así que tengo tanta pena por ella como alegría por mí'.

Nada hay que objetar, en fin, al resto del palmarés técnico: la mejor fotografía, para José D. Montero por Nómadas, y la música, para José M. Pagán y Pascal Comelade, por La isla del holandés. Quizá la decisión más sorprendente fue la más democrática: el premio del público, dotado con tres millones de pesetas, se lo llevó por décimas frente a Sin vergüenza, No turning back, otra primera película, de la pareja formada por Jesús Nebot y Julia Montejo. En realidad, se trata de un telefilme norteamericano lleno de los tópicos del género. El mismo José Luis Borau, presidente del jurado, lo admitió. 'Creo que el atavismo del cine americano pesa y lleva a votar a ciegas. La decisión del público es respetable, pero, a pesar de su soltura, está llena de convencionalismos increíbles. Y me duele que no se den cuenta', comentó.

Por su parte, dentro de la sección Documental, el espacio donde se han visto las mejores películas del festival, estaba cantado el premio para El juego de Cuba, una interesante contraposición entre la isla oficial y el exilio de Miami hecha a partir del béisbol. Igualmente, fueron indiscutibles las otras dos menciones: a Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno, de Llorenç Soler, y a Noticias de una guerra personal, de J. Moreira Salles y Katia Lund, al tiempo que se resaltaba Asesinato en febrero, de Eterio Ortega, por su 'defensa en la lucha por las libertades democráticas'. Esta última película se alzó, igualmente, con el millón de pesetas del premio del público.

El auge del documental ha sido, sin duda, una de las confirmaciones del festival. Lo dijo bien clarito Javier Rioyo, responsable, junto a Moisés Salama, de esta sección del Festival de Málaga. 'Hay que quitar los miedos del público hacia al documental', comentó Rioyo, cuyo filme Extranjeros de sí mismos ha sido uno de los más solicitados en el Mercadoc, feria de compraventa de productos cinematográficos que se ha celebrado durante el festival.

'Las televisiones, tanto para la producción como para la exhibición, son imprescindibles en el mundo del documental', aseguró Carmelo Romero, coordinador del Mercadoc. 'La gente quiere conocer la realidad que le rodea con un planteamiento basado en la verdad de los hechos, y éste es un fenómeno que afecta a toda Europa Occidental cada vez más', añadió. Por eso hay que señalar como gran noticia el anuncio, durante el congreso de documentalistas españoles y latinoamericanos que se celebró durante el festival, del exhibidor Enric Pérez de la inmediata apertura en los multicines Verdi, de Barcelona, de una sala específica para documentales. Porque público para este tipo de cine existe, y es un público entusiasta.

Oristrell (dcha.) estrecha la mano de su productor, Gerardo Herrero, en presencia de Cristina Rota.
Oristrell (dcha.) estrecha la mano de su productor, Gerardo Herrero, en presencia de Cristina Rota.RAFAEL MARCHANTE

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