La ruptura de la negociación sobre Aerolíneas Argentinas agrava la crisis de la empresa

Acusaciones entre accionistas y un sindicato

Las negociaciones para dar una salida a Aerolíneas Argentinas se han roto. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que controla el 91,2% de la empresa; la ministra de Trabajo de Argentina, Patricia Bullrich, y el secretario general de la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA), Ricardo Cirielli, se levantaron ayer de la mesa en Madrid sin lograr un acuerdo que permita dar viabilidad a una empresa que se halla en plena crisis, con la plantilla movilizada y los salarios del mes de abril sin pagar. La empresa arrastra una deuda de unos 350.000 millones de pesetas, y desde 1991 hasta ahora ha dado pérdidas casi de forma ininterrumpida. El pasado año, fueron de 45.000 millones de pesetas.

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El presidente de la SEPI, Pedro Ferreras, acusó ayer al sindicato APTA de 'no querer negociar el futuro' y de mantener 'una actitud absurda, grotesca y totalmente negativa'. Por ello, Ferreras dio por finalizadas las conversaciones y recordó que cinco de los siete sindicatos de la empresa han aprobado el Plan Director, similar al aplicado en Iberia.

La SEPI no aportará más recursos si este sindicato no firma el plan, lo que puede situar al borde de la quiebra. 'Al borde de la quiebra lleva mucho meses, y algunos parecen no entenderlo', dijo Ferreras tras precisar que el Gobierno argentino ha hecho un gran esfuerzo por dar una salida a la empresa.

La ministra de Trabajo argentina, que compareció tras la reunión ante la prensa, lanzó duras acusaciones contra APTA e, incluso, dijo que pedirá a la justicia argentina que inhabilite a este sindicato. Bullrich acusó a este sindicato de poner en peligro los 7.000 empleos y anunció medidas legales para proteger los intereses de los trabajadores que no se han opuesto al Plan Director. La ministra acusó, asimismo, al sindicato de mecánicos de vuelo de poner en peligro las inversiones extranjeras en Argentina.

Ricardo Cirielli dijo que el ultimátum de la SEPI 'era una irresponsabilidad'. 'No ha habido negociación, sino imposición', añadió. Ayer, un grupo de empleados ocupó pacíficamente la sede de la empresa en Buenos Aires.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de mayo de 2001.

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