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OPINIÓN DEL LECTOR

De los menores

Me permito hacer unas alusiones a las declaraciones del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, don Javier Urra, en las que reconoce que el caso del pequeño Diego [el niño acogido por una familia de El Royo, en Soria, y devuelto después en enero a un orfanato] ha sido un error, en el que varias personas han resultado dañadas, sobre todo el niño.

Señor Urra: me alegra ver que alguien haya reconocido que este caso está mal llevado desde un principio, pero no creo que la solución sea la de privar al niño de una familia en la que ya estaba integrado y que, además, declara abiertamente su deseo de acoger de nuevo al niño, con todas las consecuencias; créame que cualquiera que no sintiese algo fuerte por el niño no se iba a exponer a tener en la puerta de su casa a una mujer enferma mental, que, como ya saben, su propia hermana no fue capaz de soportarlo. No olvidemos que su madre biológica lo buscará donde esté; todos sabemos que hay medios para hacerlo, incluso monetarios, y tarde o temprano daría con él. ¿Qué pasaría entonces? ¿De nuevo correrían a encerrar al niño en otro orfanato?

Por favor, sean coherentes de una vez por todas y permitan que Diego viva feliz. De no hacerlo, alguien deberá dar cuenta de sus actos, por haberse creído con derecho a condenar de esta manera a un niño de dos años. No hay derecho a que Diego siga encerrado por más tiempo.

¿Alguien puede explicarnos el delito que ha cometido ese niño para que lleve 101 días encerrado?.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2001