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Soledad Puértolas evoca el recuerdo de su madre en un libro autobiográfico

Para referirse a su nuevo libro, la escritora Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) utiliza la palabra 'indagación', aunque trata de una de las personas que tuvo más cerca en toda su vida, Ana María Villanueva Guerendiáin, fallecida en enero de 1999. Cerca de mi madre (Anagrama) es un texto autobiográfico que ha ido creciendo a lo largo de los últimos dos años: 'La muerte de mi madre me dejó en un estado de perplejidad y dolor tremendo. Tuve la necesidad de indagar, descubrir lo que ella suscitó en mí y compartirlo'.

La indagación ha sido, pues, introspectiva: 'He resucitado vivencias', afirmó Puértolas el jueves en Barcelona. 'He querido dar sólo mi recuerdo puesto que la relación que una persona establece con otra es única. Sin preguntar a nadie ni tratar de reconstruir la verdad de la figura de mi madre, algo que sería inabarcable porque cada persona a quien hubiera preguntado me hubiese dicho una cosa distinta', continuó. E insistió: 'Estoy segura de que se trata de una recreación personal, ya que cada hijo tiene una madre distinta en su mente, igual que cada madre tiene una relación diferente con cada uno de sus hijos'.

El libro toma la forma de carta. Así, la escritora ha podido devolver a su madre la cantidad de letras que ésta le llegó a enviar en vida. Es también una manera de cerrar un círculo que se abrió cuando Puértolas tenía tres años y enfermó de tifus. Estuvo encerrada con su madre, también enferma, durante unas semanas en las que la literatura emergió como una necesidad: 'Tenía la necesidad de que me leyeran el cuento de La gallina petirroja'. Así, siguió, descubrió 'todo un mundo y la necesidad de continuar en él'. Desde entonces hasta ahora, en que ha dado forma a su segundo libro de vivencias personales tras Recuerdos de otra persona.

El resultado de la 'indagación' ha sido 'un sentimiento de afirmación en contraste con la negación que representó su muerte'. 'Una persona que ha vivido 82 años es alguien que ha afirmado mucho'. De todas ellas, Puértolas afirmó haber heredado sobre todo la que la llevó a la escritura, puesto que 'la escritura es un acto constante de afirmación y de optimismo'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2001