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La playa de El Prat será apta para el baño en el verano del próximo año

El verano del próximo año, los ciudadanos de El Prat del Llobregat podrán bañarse en las playas del municipio. El litoral sur de Barcelona ganará una franja de casi ocho kilómetros de playa, hoy sucia y no apta para bañarse. Este mismo año entrará en funcionamiento el emisor submarino que llevará aguas contaminadas desde la depuradora, ahora en obras, hasta alta mar, a 3,2 kilómetros de la playa. La mejora en la limpieza será muy visible en El Prat, pero afectará a toda la zona sur de Barcelona y llegará hasta el macizo del Garraf.

La depuradora del Llobregat es una de esas obras cuyas magnitudes parecen antiguas. Quien se acerque hasta la playa podrá ver 23 tuberías de 3 metros de anchura y 144 metros de longitud. Una de ellas está ya lista para ser arrojada a la zanja que la llevará hasta alta mar. Una zanja parcialmente excavada por una draga de 116 metros de eslora con un brazo aspirador de 6 metros de diámetro capaz de extraer el fondo marino hasta una profundidad de 60 metros. En esa zanja se instalarán las tuberías que llevarán el agua sucia 3,2 kilómetros mar adentro.

Los tubos han sido construidos casi sobre la arena. Una vez arrojado el primero se lanzará el segundo: ambos serán soldados por su interior metálico y recubiertos de 60 centímetros de cemento, Tras el segundo, el tercero. A cada nuevo tubo, un barco tirará de todo para adentrarlo en el mar hasta que ocupe los 3.200 metros de longitud que tendrá el emisor. El agua que depurará procederá de nueve poblaciones. El Prat, Cornellà, Esplugues, L'Hospitalet, Sant Joan Despí y Santa Coloma de Cervelló son las seis que llevarán todas sus aguas residuales a la nueva depuradora. Otras tres lo harán en parte: Barcelona (40%, el resto va a la depuradora del Besòs), Sant Just Desvern (40%, el resto se depura en Sant Feliu del Llobregat) y Sant Boi (60%, el resto va a Gavà). La depuradora limpiará el agua de una población equivalente a casi 2,5 millones de habitantes. El territorio está ocupado por 1,5 millones de habitantes, pero el total de agua que se deberá depurar, sumada la procedente de industrias y comercios, es la que consumirían 2,5 millones de personas.

La depuradora ocupa 41 hectáreas. Puesta sobre Barcelona, iría desde la plaza de Espanya hasta la de la Universitat, y desde la Gran Via a la calle de Aragó. El agua entra primero en una zona de pretratamiento donde se elimina lo más grueso, y luego se limpia de las grasas y las arenas. Posteriormente se somete a un tratamiento biológico que permitirá que en el futuro se utilice para riego, mantenimiento del caudal ecológico del río, refrigeración industrial y limpieza de calles. La capacidad de la planta es de 420.000 metros cúbicos al año, y elimina el 92% de la contaminación y los sólidos en suspensión.

La puesta en marcha de la depuradora pondrá fin a una notable cantidad de vertidos que hoy van directamente al río, y también a los que van a la zona del puerto de Barcelona. Para ello ha sido necesario construir 13,3 kilómetros de colectores de aguas residuales, que discurren por las dos márgenes del río hasta llevar las aguas a la zona de pretratamiento. Otros 4,5 kilómetros de colectores recogen las aguas pluviales.

Colector de salmueras

En paralelo a la margen sur del río discurre un segundo colector de las salmueras procedentes de las minas de potasa de Súria y Cardona. Estas sales entran en la depuradora, pero son vertidas directamente al mar sin recibir tratamiento alguno.

La inversión de la obra es de 40.000 millones de pesetas, aportados por el Ministerio de Medio Ambiente (un 85%, procedente de fondos de cohesión) y por la Generalitat (15%, con cargo al presupuesto del Gobierno catalán). La obra está siendo construida por Depurbaix, una empresa creada al efecto y dirigida por Joan Compte. Una vez terminada, será traspasada a la Entidad Metropolitana de Medio Ambiente.

Compte está especialmente satisfecho de la actividad de control de impacto ambiental, realizado por una empresa ajena a la constructora: 'Se ha controlado la situación de la fauna y de la flora. Las plantas más relevantes han sido trasladadas a viveros para ser luego replantadas y las obras se han programado en función de los procesos de nidificación de las aves de la zona'.

La planta será autosuficiente en términos energéticos ya que se reutilizará el biogás que se emite en los procesos depurativos para producir energía y alimentar los generadores de la depuradora. Los residuos depurados dejarán 40.000 toneladas de fangos que serán destinados a abono agrícola y a producción de energía. Pero, por encima de estas grandes cifras, emergen un río y un mar ahora contaminados que en un día ya cercano podrán ser de nuevo disfrutados para pasear por sus orillas, para pescar y bañarse, para sentirlos parte de una naturaleza a la que no se quiere dar la espalda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2001