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La dirección de 'Gran Hermano' reprende a un concursante agresivo

Carlos Navarro pega a su pareja televisiva durante varias riñas

Carlos Navarro, de 24 años, pastelero en paro de L'Hospitalet de Llobregat, desahogaba ayer su desazón con el mobiliario y las paredes de la telecárcel de Gran Hermano. Pero en días anteriores la tensión la vivieron sus compañeros. Este joven, de actitud arrogante y con abundantes palabras obscenas en su vocabulario, discutió el pasado domingo y también el lunes con Fayna Bethencourt, de 22 años, guía turística de Las Palmas de Gran Canaria, con quien comparte cama. Si Jorge se quejaba en el primer Gran Hermano de que alguien le ponía la pierna encima, a Fayna le pusieron las manos, en unas aparentes riñas de enamorados. El primer juego se saldó con la espalda enrojecida de Fayna, lanzada contra la cama. El segundo, fue un tirón de pelos de Carlos a Fayna en el más puro estilo barriobajero. 'Te estoy pegando de cachondeo', le dijo él. '¡Si casi me partes la oreja!', le respondió ella.

Carlos, que el lunes se enfrentó a otro encerrado, Ángel García, tuvo que ir al confesionario para que la invisible autoridad de Gran Hermano le regañara. Ángel también tuvo su reprimenda. 'La organización les informó que no iba a permitir ninguna muestra de violencia, ya que, de lo contrario, se tomarían medidas que podrían implicar la expulsión de aquellos concursantes que pusieran en peligro la convivencia pacífica del resto de los hermanos', declaró ayer Tele 5, la cadena que emite Gran Hermano en abierto.

Fuentes de la productora Zeppelin, recordaban que según el reglamento del programa, las acciones de violencia física suponen la expulsión inmediata del concurso, pero los episodios registrados en la segunda edición de Gran Hermano fueron muestras de 'violencia dialéctica'.

Un caso de agresividad también se vivió el pasado año en la versión portuguesa de Gran Hermano, emitida por la cadena privada TVI. Un concursante, practicante de tai-boxing, pegó una patada en el pecho a una compañera, con la que habían emparejado en una prueba. Él fue expulsado a las pocas horas. Tras este hecho, la audiencia del programa subió, informa Javier García.

Atentos a los movimientos de los hermanos aspirantes al botín de los 20 millones de pesetas, ya desde la noche del pasado lunes los seguidores españoles de Gran Hermano pedían tajantemente en los foros de Internet que Carlos fuera expulsado y le acusaban sin disimulos de 'chulo' y de 'machista'. La sensibilidad hacia los numerosos casos de violencia doméstica se ponían de manifiesto en los mensajes electrónicos. Un ejemplo: 'Es el prototipo de un maltratador, agrede física y verbalmente y luego pide perdón. Deberían expulsarle y denunciarle'.

Para el coordinador de los psicólogos del programa, Enrique García Huete, el tipo de pruebas que se hizo en la selección de candidatos para Gran Hermano 'no es suficiente para detectar el perfil de un maltratador'. Esos tests, dijo ayer García Huete, mostraron a Navarro como 'una persona de muy alta energía'.

El psicólogo considera que el comportamiento actual del concursante 'es desagradable y políticamente incorrecto'. Opina que 'Carlos y Fayna están interactuando de una forma más violenta de lo normal' y achaca la agresividad y la irritabilidad de Carlos 'al fuerte síndrome de abstinencia de tabaco que sufría'.

Cuando a principios de marzo se comunicaron los perfiles personales de los concursantes de este Gran Hermano II, tras pasar las pruebas psicológicas y de casting se les presentó como 'extravertidos, estables, con capacidad de resistencia, amantes del riesgo y con buenas dotes de resolución de problemas'.

Y había más: 'Un cociente intelectual, entendido como la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas, 10 puntos por encima de la media'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001