El presidente de Terra Lycos intenta aplacar las críticas del colectivo judío

Joaquim Agut niega que hiciera manifestaciones antisemitas

Joaquim Agut decidió ayer domingo salir al paso de las graves acusaciones antisemitas -relativas al genocidio cometido por los nazis- que se le atribuyen desde la propia comunidad judía, en Terra Lycos y en Telefónica, propietaria del 35% del primer portal de Internet español. El comunicado, redactado por los asesores de imagen que trabajan personalmente para Agut, fue enviado a los líderes de la comunidad judía en Barcelona, dos días después de la reunión mantenida por el presidente de Terra con representantes de este colectivo.

En la nota, Agut niega 'tajantemente' las supuestas manifestaciones 'de signo antisemita' que se le atribuyen y afirma que 'a lo largo de toda mi vida he mantenido magníficas relaciones con personas de todo tipo, sin preocuparme lo más mínimo de su procedencia, sus creencias políticas o sus confesiones religiosas'. El primer ejecutivo de Terra Lycos asegura que cuenta con los testimonios de doce personas que le acompañaban en la noche en que supuestamente realizó las manifestaciones. 'Todos ellos desmienten la veracidad de esta acusación a través de una carta personal que cada uno de ellos me ha hecho llegar', afirma. Agut reconoce que ha estado lento a la hora de ofrecer aclaraciones.

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De hecho, el primer intento firme por resolver el entuerto se produjo a última hora del pasado viernes durante la reunión con la comunidad judía de Barcelona, donde se encuentra la sede de Terra Lycos. Durante la reunión, Agut negó los supuestos comentarios antisemitas y adelantó que contaba con testimonios de sus colaboradores. El encuentro concluyó sin éxito. Los representantes judíos exigieron una aclaración pública y adelantaron que incluso tomarían medidas legales si ésta no se producía antes de que terminara la semana que hoy empieza.

La reunión fue promovida por Lluis Bassat, presidente de la agencia de publicidad y comunicación Bassat, Ogilvy & Matther, amigo de Joaquim Agut y fundador de la comunidad judía progresista de Barcelona, que además ha aprovechado sus buenas relaciones con medios e inversores estadounidenses para evitar que el asunto se complique. Al encuentro acudieron una decena de representantes judíos, entre los que se encontraban Carlos Schorr, secretario de la federación de Comunidades Judías de Barcelona y Dalia Levinson, presidenta de la Comunidad Israelita de Barcelona.

Sin embargo, ante el cariz que estaba tomando el asunto y la posibilidad de que pudiera afectar a la cotización de Terra en Bolsa -ha trascendido a la poderosa comunidad económica judía de Nueva York-, los asesores de Agut decidieron enviar ayer mismo la nota y los doce testimonios adjuntos a los líderes judíos de Barcelona. Hoy tienen previsto hacérsela llegar a las autoridades de este colectivo en Madrid, más beligerante con las supuestas declaraciones.

De hecho, según han confirmado ambas parte, Agut ofreció la pasada semana un encuentro con los representates judíos en Madrid, que fue rechazado hasta que se produjera la aclaración pública. Además, una representación del más alto nivel en España reclamó al presidente de Telefónica, César Alierta, la apertura de una investigación para 'aclarar como nosotros hemos podido hacer' si realmente son ciertas las manifestaciones atribuidas a Agut.

Acciones legales

Éste colectivo también puso en marcha el estudio de posibles medidas legales atendiendo al Código Penal, que en su artículo 501 considera un delito las manifestaciones que promuevan la discriminación o la violencia contra grupos o asociaciones por motivos racistas o antisemitas.

Fuentes de la comunidad judía en Madrid afirman haber podido comprobar con declaraciones de los presentes a la cena que Agut pronunció frases relativas a los crimenes nazis y la agencia de noticias Dow Jones Newswires afirma tener el testimonio de uno de los asistentes que asegura haber oido a Agut decir que todos los judíos 'deberían haber muerto'.

La nota de Agut afirma que ha enviado una carta de queja y rectificación a la revista Época, la primera en recoger el asunto, y advierte que ya ha dado instrucciones a sus asesores jurídicos para que inicien 'de inmediato' acciones legales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de marzo de 2001.

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