Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Indemnizar la esclavitud

Los afroamericanos exigen compensaciones por los siglos de sometimiento de sus ancestros

La minoría negra de Estados Unidos -unos 35 millones de personas en un país de 281 millones- está comenzando a movilizarse para exigir indemnizaciones por la esclavitud sufrida durante dos siglos y medio por sus ancestros. El pasado fin de semana, en Nashville, y a primeros de este mes, en Chicago, intelectuales y dirigentes de organizaciones negras de todo el país discutieron qué demandas plantear. No están claros los términos económicos de una compensación que algunos elevan hasta los tres billones de dólares (los ingresos fiscales del Gobierno central en tres años). Otros se conforman, de momento, con plantear el debate como una forma de que la mayoría blanca expíe sus culpas.

Las reparaciones pagadas a los judíos y al Estado de Israel por Alemania, las compensaciones ofrecidas a los indios americanos -en forma de apertura de casinos en sus reservas- y los 20.000 dólares (3,6 millones de pesetas) entregados a cada uno de los 82.000 americano-japoneses internados en campos de prisioneros durante la II Guerra Mundial, son los precedentes en los que se inspira la exigencia de reparar los 250 años de esclavitud sufridos desde principios del siglo XVII hasta la definitiva abolición de 1865, con sus consecuencias de pobreza, ignorancia y complejo de inferioridad.

El punto de partida es la propuesta del Congreso de entregar a cada esclavo liberado 40 acres (16,2 hectáreas) de tierra cultivable y una mula, moción aprobada en 1866, una vez concluida la guerra civil, pero vetada por el presidente Andrew Jackson. Desde 1989, el demócrata John Conyers viene pidiendo anualmente en el Congreso que se forme una comisión sobre la institución de la esclavitud y la discriminación económica contra los afroamericanos.

La demanda cae cada año en saco roto, pero está empezando a calar en el país. El Ayuntamiento de Chicago, una ciudad en la vanguardia del movimiento negro, fue el año pasado el primero de EE UU en pedir al Congreso que estudiara la propuesta de Conyers, bandera que ya enarbolan Detroit, Cleveland, Dallas, Washington, Baltimore y Nashville.

'Las relaciones no van a mejorar mucho hasta que no abordemos este asunto', declaró Conyers en la conferencia de Nashville, celebrada en la Universidad de Fisk, una de las más antiguas universidades negras de Estados Unidos. 'Tenemos que ser capaces de tratar este horrendo y desgraciado periodo en el que la esclavitud fue consentida y aprobada por el Gobierno'.

Dorothy Tillman, la concejala de Chicago que sacó adelante la moción del Ayuntamiento y principal organizadora de la primera Convención Nacional sobre Reparaciones celebrada hace tres semanas, establece una relación visceral entre la explotación de los negros y lo que hoy es EE UU. 'Este país es lo que es gracias a la esclavitud', dice. 'Y quienes se beneficiaron de ello deben pagar'. Tillman, y muchas otras organizaciones que trabajan con la idea, no hace excepciones. Los no afroamericanos, tanto si llevan generaciones en el país como si acaban de llegar, son beneficiarios de la sangre vertida sobre la que EE UU cimentó su poderío.

En la reunión de Chicago, como en la de Nashville, se pasó revista a posibles demandas, en un amplio abanico de propuestas que van desde la subvención de negocios creados por negros a exenciones fiscales, becas o concesión de tierras. En Chicago, hubo hasta quien propuso que se entregara un millón de dólares a quien quisiera dejar el país. En Nashville se ha pedido a la comunidad internacional que participe en el movimiento. Aunque se ha insistido en que no se trata sólo de una indemnización económica, sino de buscar medios para allanar las diferencias entre blancos y negros, Claud Anderson, autor de Black labor white wealth (Trabajo negro, riqueza blanca), señaló en Chicago: 'Los derechos civiles han fracasado. Se están cargando la discriminación positiva. ¿Adónde podemos ir? No hay muchos sitios a los que puedan ir los negros sin capital'. Un grupo de prominentes abogados, que hace tres años consiguió una indemnización de mil millones de dólares para agricultores negros discriminados por el Departamento de Agricultura, estudia plantear una demanda por la esclavitud.

Hostilidad de los blancos

En estas conferencias se ha generado un intenso debate sobre quién debería beneficiarse de la hipotética indemnización -si todos lo negros o sólo los que demuestren un vínculo directo con la esclavitud-, qué correspondería a los de sangre mezclada, cómo se distribuiría el dinero... Del lado de los blancos se están dando agrias respuestas. Desde quienes dicen que fueron los británicos los que introdujeron la esclavitud y los americanos quienes trajeron la liberación, hasta quienes escriben cartas a los periódicos instando a quienes defienden las reparaciones a irse a África. Salim Muwakkil, columnista del Chicago Tribune que aboga por las compensaciones, dice haber recibido más de 200 correos electrónicos 'en su mayoría hostiles'. Según él, 'estas respuestas revelan un atroz desconocimiento de la historia de la esclavitud, institución que constituyó la base de la cultura americana'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001

Más información