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El Círculo del Liceo da acceso a las mujeres por primera vez en 150 años

El club privado de Barcelona quiere que Caballé sea su primera socia

'No ha habido vencedores ni vencidos'. Con estas palabras quiso ayer el presidente del Círculo del Liceo, el galerista Joan Anton Maragall, quitar hierro a la polémica que su propuesta de abrir la prestigiosa y centenaria institución a las mujeres ha generado entre los socios del club creado en 1847, más de un millar. Sin embargo, un grupo de socios contrario a este cambio, con el que la institución quiere abrirse de forma clara a la sociedad barcelonesa, ya ha interpuesto una demanda judicial, basada en asuntos de procedimiento y firmada por un centenar de personas, para impedir la modificación de los estatutos y dar entrada a las mujeres como socias de pleno derecho. Este grupo argumenta en sus tesis que estos cambios 'afectan sustancialmente al espíritu y estilo de la institución'.

La entrada de mujeres como socias del Círculo del Liceo es la plasmación de un cambio de estilo y filosofía en el club privado más antiguo de España y el de mayor prestigio e influencia de Barcelona. Lo que desde las diez de la noche del miércoles y hasta las seis de madrugada de ayer se jugaba la institución era su entrada en la normalidad o su permanencia en el siglo XIX. Una permanencia en el pasado que en la última década ha provocado el rechazo generalizado de la sociedad catalana, cuya presión ha desembocado en la propuesta de la junta de gobierno del club de modificar los estatutos para permitir el acceso de las mujeres como socias.

La asamblea fue tensa, crispada y llena de descalificaciones personales e insultos. Ello motivó que diversos socios, tanto del bando favorable a los cambios y del contrario, abandonaran airados la reunión antes de que concluyera. 'Me siento decepcionado', argumentó el ginecólogo Santiago Dexeus al salir de la sede del Círculo del Liceo dos horas después de haber empezado la reunión. Santiago Fisas, presidente del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Barcelona, dijo que el debate había 'subido mucho de tono'. Otro socio aseguró que se estaba produciendo 'un cisma' y que en el club 'cada vez había menos caballeros'. Joan Anton Maragall aseguró que, pese a que 290 socios del total de 1.121 habían votado en contra, 'no se ha producido una fractura en la institución'. 'Es lógico que después de más de 150 años en que sólo los hombres podían ser socios, una votación para dar entrada a las mujeres cause alteraciones. Ha sido un debate apasionado, pero eso significa que estamos vivos. En cualquier caso, es sólo cuestión de tiempo para que los ánimos se calmen'.

La presión que sobre el Círculo del Liceo se ha ejercido desde la sociedad catalana le ha llevado en los últimos 10 años a enfrentarse a un proceso de expropiación, en 1992, cuando se decidió ampliar el teatro del Liceo -antes de su incendio-, del que se libraron gracias a la gran influencia de sus socios sobre la Generalitat. El año pasado consiguieron paralizar la presentación en el Parlament de Catalunya de una proposición no de ley para reprobar la discriminación de las mujeres en su acceso al club.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001