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Tribuna:EL DEBATE DEL AGUA

Los argumentos cambiantes y la falta de rigor del PHN

Los autores esgrimen que los trasvases impactan en la naturaleza y aumentan el déficit hídrico por las expectativas creadas

La Comunidad Valenciana es una de las grandes "beneficiadas" del trasvase del río Ebro contemplado en el PHN. Entrecomillamos lo de beneficiada, pues los impactos de los grandes trasvases no solamente se producen en las zonas cedentes del agua (en este caso las decenas de embalses en el Pirineo necesarios para regular el río Ebro en origen son los más brutales) sino que también afectan a las zonas de destino del agua. La principal consecuencia es que se acaba multiplicando el déficit hídrico hasta el infinito. La experiencia del trasvase Tajo-Segura así lo atestigua en la cuenca del Segura, pues en lugar de disminuir los déficits después de 15 años de trasvase no han hecho más que aumentar por las expectativas que se crean.¿Es deficitaria la cuenca del Júcar? Aunque no estamos de acuerdo con el concepto de déficit que utiliza el PHN (pues da por buenas las demandas de 37.000 hectáreas de cítricos plantados desde 1980 y las miles de hectáreas de transformaciones ilegales), es curioso el análisis que se hace en el mismo, pues a veces se dice que es "coyunturalmente excedentaria" y otras veces se dice que es "estructuralmente deficitaria". ¿En qué quedamos? La falta de rigor del PHN es notable y las cifras y datos que se dan sólo sirven para justificar la decisión previamente tomada. El PHN incluye el trasvase Júcar-Vinalopó, falto de un respaldo de mayor entidad que el Real Decreto Ley 9/1998 del verano de 1998, que se dio en llamar el mini-PHN pues incluía un catálogo de más de 70 infraestructuras hídricas. Así pues hay agua excedente en el Júcar si se quiere justificar el trasvase hacia tierras del Vinalopó, L'Alacantí y la Marina Baixa. Sin embargo, como es una cuenca "deficitaria estructuralmente" necesita aportes externos y entonces se da el visto bueno al trasvase de 300 hm3 de agua del Ebro: 150 hm3 para abastecimientos y 150 hm3 para consolidar regadíos. Muchas voces se han levantado diciendo que esos caudales son claramente insuficientes para las necesidades y desarrollos económicos previstos. Alguien incluso ha llegado a decir que se haga la canalización y después por donde circulan 300 podrán circular 1.000 o 2.000, que lo importante es que se haga.

Todo ese discurso de necesidades y déficits se desliga totalmente en el PHN de un análisis económico riguroso. Pues la pregunta es ¿qué precio están dispuestos a pagar los demandantes de los nuevos recursos? Ya se sabe que la demanda no es fija sino que tiene una gran elasticidad y es dependiente del coste del recurso. Por suerte se han acabado los tiempos en que el Estado se hacía cargo de todos los costes de las infraestructuras hidráulicas y los beneficiados casi no pagaban nada, en base a la defensa de una supuesta economía social. La nueva directiva marco de aguas (aprobación reciente de una posición común del Parlamento y del Consejo) introduce un concepto muy importante y es el de la recuperación íntegra de los costes de las infraestructuras. Ello significa que las infraestructuras se han de amortizar por los usuarios y beneficiarios de la misma. Pero hecha la ley hecha la trampa, pues el periodo de aplicación de la nueva Directiva se postpone hasta las calendas griegas, o sea después de la prevista construcción del trasvase del Ebro. Bonita forma de desnaturalizar las iniciativas positivas del Parlamento Europeo.

¿Cuántos regantes están dispuestos a pagar las 52 ptas/m3 que indica el PHN? Seguro que las demandas agrarias disminuirían, no así los abastecimientos urbanos que pagarían gustosos es precio. Ése es otro peligro de este PHN, que los abastecimientos y todo el proceso urbanizador del litoral sean los principales beneficiarios del trasvase del Ebro. No en vano de los 1.000 hm3 a trasvasar 440 hm3 irían a las ciudades del litoral mediterráneo.

Aquí el problema es la desordenación del territorio, el crecimiento urbanístico en zonas sin recursos hídricos, la acumulación de riquezas (y de impactos ambientales) en una delgada franja de territorio y la desertización del resto.

Algo que implica el PHN y es casi desconocido en la Comunidad Valenciana es la necesidad de la construcción de nuevos embalses reguladores del agua trasvasada. Ya hemos comentado los embalses necesarios en la cabecera del Ebro (Santaliestra, Biscarrués, recrecimiento de Yesa, etc). En la Comunidad Valenciana sería necesario construir el nuevo embalse de Villamarchante en el bajo Turia, pues se reutilizarían otros embalses ya construidos (Crevillente, La Pedrera) para el post-trasvase Tajo-Segura y el de Tous, cuya finalidad era la laminación de avenidas, pero que ahora tendría una nueva finalidad: almacenar el agua que llegaría del Ebro desde octubre hasta abril. Ya hemos denunciado los peligros que comporta ese nuevo uso, no previsto en su construcción. Curiosamente se nos dijo desde la Confederación del Júcar, que el embalse de Tous no serviría para trasvasar los 55 hm3 del trasvase Júcar-Vinalopó. Ahora en cambio sí que puede servir para almacenar los aproximadamente 700 hm3 que se distribuirían hacia el sur. Volvemos a los argumentos cambiantes según lo que interese justificar.

¿Y qué dice el PHN del ahorro de agua que se puede conseguir en las ciudades con políticas de gestión de la demanda y en el campo con las modernizaciones de los regadíos? Como toca justificar el trasvase se minimizan totalmente. Según el PHN, en la cuenca del Júcar los programas de ahorro en las ciudades disminuirían la demanda en un 6% de media y en la agricultura un 12%. Encima todo ese ahorro se compensaría con un menor aporte de precipitaciones debido al cambio climático. O sea, según el PHN poco se puede esperar del ahorro y de las políticas de gestión de la demanda. Sin embargo, los datos de un Programa de Gestión para la ciudad de Alicante diseñado por el propio Ministerio de Medio Ambiente y que no ha llegado a implantarse, estima en un 24% los ahorros que se podrían conseguir. Sin embargo, cuando había que justificar el trasvase del Júcar al Vinalopó nos decían que la modernización de la Acequia Real del Júcar iba a generar más de 100 hm3, que se podrían trasvasar. Otra vez los argumentos cambiantes, según convenga a cada situación.

¿Y en el capítulo de la reutilización de las aguas depuradas? El PHN maneja unos datos anticuados y obsoletos, y minimiza los recursos que se podrían generar. Según el PHN, se tratan 139 hm3 anuales en la cuenca del Júcar, de los cuales se reutilizan 93 y se prevé un incremento a corto plazo de 10 más en la Marina Baixa y en Valencia. Sin embargo, si se quiere demostrar que la Comunidad Valenciana "hace los deberes" frente a las críticas de otras Comunidades como la de Aragón, es decir, no se tira una gota de agua al mar y es un modelo de eficiencia en la depuración y reutilización, como mantiene nuestra Consejería de Obras Públicas, entonces nos dicen que se van a depurar 300 hm3 dentro de muy poco tiempo, que la depuradora de Pinedo suministrará 80 hm3 y que se reutilizará más de la mitad del agua depurada. ¿En qué quedamos?

¿Y qué diremos de la doble conducción casi paralela que plantea el PHN desde el Júcar al Vinalopó y el Segura: la contemplada en el trasvase Júcar-Vinalopó y la nueva conducción desde el embalse de Embarcaderos Villena? Eso roza el esperpento y la irracionalidad más absoluta.

A la vista de tanta falta de rigor y mucho desatino lo que pedimos es que se retire este borrador de PHN empapado de una cultura antigua del agua y obsesionado por el aumento de la oferta y las obras consiguientes. Que vuelva al Ministerio de Medio Ambiente. La nueva cultura del agua debería impregnar la política hidráulica y antes que plantearse nuevos trasvases deberán "hacerse todos los deberes" y recorrer un largo camino en el aumento del ahorro, de la eficiencia y de una política valiente de gestión de la demanda, renunciando a algunos objetivos y "necesidades" económicas claramente insostenibles.

Carlos Arribas Ugarte y Carlos Feuerriegel son miembros de Ecologistes en Acció del País Valencià.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 2000