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Un atracador retiene en Valencia a cinco personas en un banco con un arma falsa

Un hombre de 41 años, alto, delgado, rubio y con una muñeca vendada entró ayer a las 13.00 en la sucursal de La Caixa situada en la calle de las Islas Canarias de Valencia. Ninguna de las cinco personas que estaban en el interior tuvo tiempo de reaccionar. Con una pistola encañonó a una clienta. "¡Todos quietos. Que no se mueva nadie o la mato!". El atracador, que exhibió también una granada, encerró a dos de los tres empleados y a dos clientes en uno de los despachos y obligó al director de la oficina a abrir la caja fuerte. Manteniendo su amenaza, logró que el empleado del banco llenara dos bolsas con el dinero. Cuando se disponía a salir a la calle, ajeno a lo que ocurría en el exterior, se encontró las inmediaciones tomadas por la policía. En la misma puerta, agentes especiales, metralleta en mano, amenazaban su huida. La policía entabló contacto con el atracador llamando por teléfono a la sucursal. Después de varios minutos de conversación, aceptó que entrara un mediador. Éste escuchó las condiciones del asaltante para deponer su actitud. Pero a cada una de ellas, la respuesta fue negativa. Al final, y tras una hora de cautiverio, la policía liberó a los secuestrados y se llevó detenido al atracador.

Cuando la policía abandonó el lugar, un hombre se aproximó a la entrada de la oficina preguntando: "¿Qué ha pasado? Mi mujer me ha llamado desde el móvil y me ha dicho que estaba secuestrada en el almacén de una Caixa de por aquí". Encontró la respuesta inmediatamente cuando desde el interior se acercó llorando hacia la puerta una de las retenidas. En pocos minutos abandonaron el lugar el resto de los secuestrados. La pistola y la granada eran simuladas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 2000