Veinte millones de personas vieron 'Gran Hermano' en su estreno en EE UU

Las cifras no podían ser mejores para la CBS: la primera entrega de Gran Hermano en su versión made in USA, el pasado miércoles, obtuvo más de 20 millones de audiencia y una cuota de pantalla del 27% en espectadores de entre 18 y 49 años, la porción más suculenta del público. Además, Gran Hermano (Big Brother) logró mantener a casi todos los espectadores que momentos antes seguían el desarrollo de Survivor, el otro reality show que causa furor en Estados Unidos. El estreno de Gran Hermano en la CBS obtuvo casi tanta audiencia como las otras grandes cadenas, que competían con películas del peso de Con Air o Jerry Macguire. El concurso se ajusta a lo políticamente correcto. La combinación de concursantes (en una casa situada en unos estudios de Hollywood) es variopinta para que ningún colectivo pueda quejarse. Hay dos afroamericanos (Cassandra y William, que se afeita la cabeza dos veces al día "porque a las chicas les encanta"), un asiático (que, armado con una Biblia, ya ha comenzado su labor evangelizadora), un estudiante al que le falta una pierna, una antigua actriz de Los vigilantes de la playa con problemas de sobrepeso, un par de jóvenes descaradamente ligones, un padre de la América profunda en vaqueros y camisa a cuadros, una madre clásica y una farmacéutica con piercing en la nariz, que matizó: "Tres meses sin sexo no es un problema para mí porque soy virgen". Esto es Estados Unidos.

Los responsables de la CBS -conocida por su talante conservador- repiten que el único sexo que se verá en pantalla es el hablado, y sólo dentro de unos límites que rozan lo puritano. No habrá desnudos, ni en televisión ni en las emisiones por Internet (www.bigbrother2000.com). Para evitar que los concursantes acaben cantando juntos canciones religiosas y los espectadores pierdan interés, la CBS ha tratado de reunir a 10 personas que aparentemente sólo tienen en común su deseo de ganar el medio millón de dólares (unos 87 millones de pesetas) que obtendrá el único que logre no ser expulsado. Y para demostrar su disposición al desenfreno dentro de un orden, la CBS permitió que un concursante pronunciase la palabra condón.

La presentación del programa queda en manos de Julie Chen, una periodista de la CBS. Su doble papel (presentadora del telediario por la mañana, presentadora del reality show por la noche) ha provocado una polémica nada despreciable en los servicios informativos.

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