Los sindicatos inician las protestas contra la libertad de horarios con una concentración ante Comercio

Cerca de 300 delegados sindicales, convocados por UGT y CC OO, se concentraron ayer ante la Consejería de Industria y Comercio para protestar contra la liberalización de horarios comerciales aprobada el pasado 23 de junio en Consejo de Ministros. A la protesta también se unieron representantes sindicales de las grandes superficies, la federación de asociaciones sindicales (Fasga) y de la federación de trabajadores independientes de comercio (Fetico). Durante la protesta, el director general de Comercio, Joaquín Berenguer, recibió de manos de los delegados sindicales un manifiesto conjunto contra la ampliación de los horarios de los establecimientos. Los sindicatos recordaron que la desregulación horaria "responde exclusivamente a los intereses de las grandes superficies" y provocará "el cierre de miles de establecimientos", una precarización de la calidad de vida de quienes trabajan en el comercio. Berenguer, por su parte, insistió en que el decreto "genera una discriminación positiva" hacia los comerciantes, que a partir del 2001 "podrán abrir aquellos días que tengan mayor volumen de ventas". A la salida de la reunión, los sindicatos manifestaron su malestar por no haber sido recibidos por el titular de Industria, Fernando Castelló, al que, según fuentes de la consejeria, no se le había solicitado entrevista alguna y que se encontraba fuera de la ciudad. UGT y CC OO consideran que el consejero de Industria "no reconoce su representatividad". Los sindicatos presentes en la concentración se reunirán este lunes en la sede de CC OO para planificar una campaña informativa dirigida a los trabajadores del sector y estudiar las propuestas que presenten los sindicatos estatales, que hoy anunciarán el calendario de movilizaciones, en el que, según fuentes sindicales, se podría incluir la convocatoria de una huelga general.El portavoz de Industria del PP en las Cortes, José Luis Ramírez, calificó la protesta de ayer de "concentración minoritaria convocada por determinados sindicatos sin el respaldo del comercio ni de los consumidores valencianos". Ramírez acusó a los sindicatos de "oportunistas, por quererse poner al frente de una minoría" y les acusó "de utilizar la estrategia de la confusión para entremezclar sus intereses con los reales de los ciudadanos".

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