Réplicas de ninfas y tritones

Madrid va a recuperar pronto las desdibujadas siluetas de las Cuatro Fuentes del Paseo del Prado. Particularmente, las de náyades y tritones que hasta ayer las coronaban. Ambas divinidades acuáticas remataban el delicado conjunto de fontanas gemelas enclavadas en el extremo sur del Museo, justo enfrente del Jardín Botánico, desde el año 1781 en que fueran construidas. Figuran entre los surtidores más bellos de la ciudad y forman un singular hito urbano. Las estatuas de piedra caliza de Redueña, blanca y porosa, se hallaban ferozmente desfiguradas por la erosión del agua y la intemperie, allí muy contaminada.Para recobrar su belleza, el Ayuntamiento acaba de pedir a la Comunidad de Madrid autorización para sustituir las deterioradas estatuas por cuatro réplicas que costarán unos 60 millones de pesetas. Éstas deberán mostrar la máxima identidad con las que la erosión deformó y que dos siglos atrás fueron diseñadas por el arquitecto Ventura Rodríguez y esculpidas por Roberto Michel, el mismo que cincelara la fuente de Cibeles.

No ha habido riesgo de desmemoria. Un equipo formado por historiadores, arqueólogos, expertos en petrología y otros especialistas ha empleado abundante material fotográfico para obtener los rasgos que permitirán siluetear las cuatro réplicas; pero además, y sobre todo, ha recuperado unas maquetas de los tritones y de las ninfas que se hallaban depositadas en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Los moldes así extraídos han sido decisivos a la hora de asegurar plena fidelidad de la actuación que se va a acometer, explica Heliodoro Martín Artola, responsable de la conservación monumental y arquitecto del área municipal de Vivienda y Rehabilitación Urbana. La Comunidad de Madrid, que declaró las fuentes Bien de Interés Cultural, deberá decidir la instalación de las réplicas y elegir en qué tipo de material han de ser esculpidas. "En casos como éste se suelen emplear modelos hechos con polvo y piedra caliza de la misma naturaleza que la de los originales, mezclados con una resina resistente y aglomerantes que ligan sus elementos", explica Martín Artola.

Las estatuas de las Cuatro Fuentes soportan una intensa presión hídrica, con su chorro constante, acentuada en invierno por las heladas y en primavera y verano, por la acción silenciosa de líquenes. Padecen más que otros monumentos urbanos los efectos de la contaminación, por hallarse situadas sobre una zona adoquinada del Paseo del Prado donde los automóviles, al reducir la velocidad, emiten grandes cantidades de humos. Estos agentes han arañado durante décadas la belleza de los tritones y de las ninfas de agua dulce que pronto irán a morir a un museo mientras sus réplicas, en resina y piedra, atraen hacia si las miradas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 05 de junio de 2000.

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