Burns traza un recorrido por los hispanistas de los siglos XIX y XX

Tom Burns Marañón (Londres, 1948) es una persona que huye de la seriedad que se suele atribuir a cualquier historiador y a su trabajo. "Me apasiona la historia, pero lo que más me gusta es contar buenas historias sobre gente muy interesante", señala este hijo de madre española y padre inglés. Y con esa misma fruición que siente hacia la historia y echando mano de un puñado de personajes interesantes, Burns ha tejido el material de su último libro: Hispanomanía. En el libro, editado por Plaza y Janés, Burns traza un recorrido por los siglos XIX y XX, en los que los curiosos impertinentes (término con el que fueron conocidos los extranjeros llegados a la Península), una fila de viajeros anglosajones que, fascinados por España y equipados con una visión "romántica y costumbrista", contribuyeron con sus observaciones a crear la imagen de un país "diferente, excepcional". Un encuentro que se tradujo, según Burns, en el "desencuentro", porque contribuyó a "crear una imagen de España plagada de estereotipos".

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Fascinación

Hispanomanía -un título y un concepto que, según Burns, le hace deudor del periodista e historiador anglo-holandés Ian Buruma, autor de Anglomanía, en la que señala la fascinación que ejerció Inglaterra sobre algunos intelectuales europeos, comenzando con Voltaire- abre con figuras del siglo XX, como el hispanista Gerald Brenan y el escritor Ernest Hemingway, para luego, saltándose las reglas de la cronología, situar al lector en el siglo XIX, por el que desfilan personajes como Richard Ford, George Borrow y Blanco White, para terminar con el "último romántico", George Orwell.

Para el periodista y autor de la trilogía Conversaciones sobre el rey, Conversaciones sobre el socialismo y Conversaciones con la derecha, a todos los personajes de la obra les une un denominador común. "En general, todos buscan con ahínco lo arcaico, lo ancestral y hasta algunos llegan a celebrar el atraso", afirma. "Esto influyó en los españoles cultos, que pensaban que España era problemática y que nada tiene que decir a la modernidad".

En opinión de Burns, esa imagen ha ido cambiando radicalmente en los últimos 25 años. "Antes los españoles se miraban en el retrato que pintaban los extranjeros. Ahora los ensayos de Juaristi o de Juan Pablo Fusi ya no muestran una España excepcional, sino que la sitúan en su contexto europeo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 05 de junio de 2000.

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