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Templos de fibra óptica

Un total de 150 ordenadores conectados a Internet las 24 horas del día, 365 días al año con conexión por fibra óptica y un coste máximo de 200 pesetas por hora. Conéctate Zona Internet es uno de los centros de conexión a la red abiertos en Barcelona. La previsión de expansión de esta iniciativa es muy ambiciosa: instalar 11 centros más en las principales ciudades españolas, algunos hasta con 400 máquinas, y seguir la expansión por Latinoamérica. Las 12 sedes conseguirán unas 1,5 millones de horas mensuales de conexión.Una de las características de los locales, situados en lugares céntricos, son los edificios singulares que los albergan. "Buscamos locales emblemáticos en zonas céntricas de manera que la expansión dependerá del mercado inmobiliario", asegura Alejandro Fernández, uno de los responsables de la empresa. El antiguo cine Capsa es el elegido en Barcelona. Convertido en un templo al servicio de los adeptos a la red, congregará unos 2.000 navegadores diarios, según esperan sus responsables, dos ingenieros especializados en consultoría estratégica.

El primer fin de semana de apertura, hace dos semanas, los 150 ordenadores estaban ya ocupados por los primeros visitantes. La arquitectura del cine se ha respetado y así el centro multimedia se divide en dos pisos, ambos repletos de ordenadores de pantalla plana iluminados por los grandes ventanales que dan a la calle de Aragó. Todos los ordenadores se orientan hacia donde estaba situada la pantalla del cine. El internauta se encuentra un navegador con funciones de buscador, correo electrónico y unos listados de webs recomendados. Se pueden visualizar páginas, chatear, descargar archivos en memoria virtual y llevarlos a casa grabados en un CD por 800 pesetas. Conéctate Zona Internet ofrecerá también video-conferencias.

No todo está permitido. Un filtro impedirá la visualización de algunas páginas. Quienes busquen terrorismo, sectas, drogas, pornografía o cómo fabricar explosivos, verán vetada su petición. Tiene una explicación: "Queremos promover un valor educativo", asegura José Ignacio Domecq, codirector del centro. Una señal a la entrada de la sala avisa a los visitantes de que no pueden beber alcohol ni fumar. Para saciar su apetito deberán dirigirse a la máquina de cacahuetes. El centro está dirigido tanto a usuarios de la red que no disponen de un acceso rápido como a un sector de la población que aún no se ha atrevido nunca con el ciberespacio.

Éste no es el único lugar de estas características que se implanta en Barcelona. Situado en la ronda de la Universidad, junto a la plaza de Catalunya, easyEverything nacerá a mediados de este mes. También costará 200 pesetas cada hora de conexión a Internet, dependiendo de la ocupación del local. Por la noche puede llegar a costar seis veces menos: por el mismo precio se podrá navegar durante seis horas.

Esta cadena está ya en otras ciudades europeas; por ejemplo, Edimburgo y Londres, donde 4.000 personas pasan a cumplir con su cita diaria. "La filosofía es la siguiente: nosotros ponemos los servicios al alcance del cliente por un bajo precio y él es quien debe aprender. Aunque si alguien tiene una duda concreta, será asistido", explica María González, responsable de la estrategia de negocio en España.

La fibra óptica también garantiza velocidad de acceso en este centro multimedia. Además de correo electrónico y software de comunicación telefónica, los ordenadores dispondrán de hoja de cálculo y procesador de textos para que el público pueda trabajar. Y si uno tiene sed, sólo tiene que pedir lo que le apetezca por ordenador desde la mesa de trabajo: un camarero se lo servirá en breves minutos en el puesto desde donde hizo la demanda.

Pero no todo son grandes locales abarrotados de ordenadores. La oferta de Inetcorner es diferente: "En nuestros locales ofrecemos una atención más personalizada", sentencia Pere Vallès, responsable de la empresa. "Es más caro, pero ofrecemos más calidad". Actualmente tiene dos locales abiertos: uno junto a la catedral y otro cerca de la Sagrada Familia. La situación de ambos locales hace que su público esté compuesto mayoritariamente por extranjeros que, al estar lejos de su casa, no tienen acceso a su sitio de conexión habitual.

Los norteamericanos encabezan la clasificación de visitantes de Inetcorner. Los españoles ocupan el sexto lugar. Vallès creó la empresa hace ocho meses y ha puesto mucho empeño en ella: "Es la primera cadena catalana de salones de Internet", afirma orgulloso. "Esto no es un ciber-café, ya que la prioridad es Internet", aclara.

Los dos locales de esta cadena, que espera llegar a tener cinco en la ciudad, son pequeños, con unos 15 ordenadores cada uno conectados a la red y con un ambiente mucho más tranquilo que el de los grandes centros. Están abiertos 364 días al año. Las tarifas son variadas: desde 400 pesetas la hora para los estudiantes hasta 1.000 pesetas trimestrales para los socios. Una fuente de manzanas está a disposición de los clientes, que también pueden tomarse un café o un té gratis. El logotipo del local es un emoticón que guiña el ojo. Es un guiño de complicidad con el que se quiere resaltar lo exclusivo de este lugar, muy alejado de las masivas salas que están llegando a la ciudad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000

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