Manresa agasaja a sus héroes del Everest

"Valió la pena la aventura", exclamó Joan Belmonte. "¡Eh! ¡Aunque no seamos futbolistas ni baloncestistas, somos gente cojonuda. Somos montañeros!", terció Jordi Bayona. "Es bueno salir del anonimato", añadió Belmonte, "aunque sea por unos días". "La sensación de la fama es extraña, pero muy refrescante". "La cima es para Manresa", prosiguió Antoni Bahí.La plaza Major de Manresa revivió ayer el éxito de hace dos años, cuando el TDK consiguió la Liga de baloncesto contra todo pronóstico, agasajando a los ocho alpinistas que completaron el pasado 16 de mayo la conquista del Everest, el techo del mundo con sus 8.848 metros de altitud, por la ruta habitual de la vertiente del Nepal.

Siete manresanos y un amigo egarense se asomaron al balcón del Ayuntamiento para recibir el cariño y la felicitación de centenares de personas que han estado pendientes de la expedición durante esta primavera. No hubo ni trofeo, ni copa para mostrar, pero sí el agradecimiento de una ciudad a unas personas cuyo pundonor, sacrificio y romanticismo han puesto a Manresa en el punto más alto del planeta. Y todo con el único esfuerzo de la sencillez, el sentido común y el amor a una actividad: la montaña. Sin nada a cambio.

Fue el punto final de un trabajo que comenzó a gestionarse hace más de un año, cuando Caixa de Manresa, la entidad patrocinadora de la aventura, apostó por un grupo de personas cuya credencial era la ilusión.

Manresa recibió anoche a sus alpinistas como héroes: Antoni Bahí, Jordi Camprubí, Jordi Bayona, Freddy Puig, Joan Belmonte, Jordi Bonet, Antoni Llasera y el doctor de Terrassa Josep Aced. Al mediodía, en el aeropuerto de El Prat, la expedición recibió las primeras muestras de aliento de unas 150 personas, familiares en su mayoría, que se desplazaron a El Prat para darles una cálida recepción.

Bayona y Belmonte fueron los más solicitados por la prensa. Tuvieron el privilegio de coronar la cumbre el pasado 16 de mayo. "La ascensión fue plácida", comentó Belmonte, guía de alta montaña y residente en la comarca del Pallars Jussà. "Afrontamos esa última estación del Everest, esos 848 metros últimos de la pirámide final, con mucho respeto, pues el día anterior la cordada integrada por Camprubí y Bonet había fracasado por la cantidad de nieve que había. Pero fueron ellos quienes abrieron el camino para rematar la gesta. Además, el buen tiempo nos acompañó".

Belmonte y Bayona fueron los primeros alpinistas del año 2000 en coronar la cima por la vertiente del Nepal. No estuvieron solos. Les acompañaron los sherpas Tamdi y Nima Nuru y coronaron la cumbre conjuntamente con una expedición coreana y otra inglesa.

"Estábamos muy mentalizados", señaló Bayona. "Fue un trabajo de equipo y con los ingleses y coreanos colaboramos para abrirnos camino entre la nieve acumulada en la arista final hasta el techo del mundo".

Manresa se sintió orgullosa anoche de sus montañeros y agradeció ser la primera ciudad catalana en conseguir el preciado premio geográfico con componentes exclusivos de la localidad. No importó que la ascensión se hubiera realizado con ayuda del oxígeno, a partir del collado Sur, a 8.000 metros.

Y es que el Everest, convertido en la década de los noventa en una cima comercial por su autopista del sur -22 expediciones había esta primavera-, es el único nueve mil de la Tierra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 05 de junio de 2000.

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