La corriente Nuevo Andalucismo pretende que el PA deje de ser "bisagra" y gobierne en ocho años

El PA debe convertirse en un partido "ganador" y abandonar su condición de "bisagra". Éste es el objetivo de Nuevo Andalucismo, un grupo de "reflexión" que aglutina a alcaldes y militantes andalucistas de todas las provincias liderado por el primer edil de San Fernando (Cádiz), Antonio Moreno, quien ayer trazó el camino que debe recorrer la formación para que sus postulados nacionalistas cobren sentido: "Hay que diseñar un plan de trabajo para gobernar Andalucía en ocho años". Este colectivo considera que "los proyectos electoralistas" han ofrecido un bagaje pobre en las urnas desde 1982: entre un 5% y un 10% de los votos. Achacan esos resultados a la "mentalidad de oportunismo como partido bisagra" del PA, una táctica que, opinan, ofrece resultados a corto plazo y pérdida de apoyo social a la larga.Para demostrar la vocación ganadora de los integrantes de Nuevo Andalucismo, Moreno afirmó: "Somos gente que sabemos lo que es bregar y sobre todo ganar elecciones". Moreno, de cualquier forma, aún no desvela si será candidato a la secretaría general del PA, una decisión que condiciona a "que el partido asuma las tesis" de su grupo. Esta corriente no descarta converger en el congreso con otras que están elaborando sus propios documentos e incluso con miembros de la dirección actual.

Además, se presenta como un proyecto no excluyente, "de suma de voluntades", para "rehacer sin destruir". Ése es el ideario de este colectivo de militantes, que aunque sostiene que "todos son necesarios", también asevera que "unos ya han dirigido el partido y otros han demostrado lo que pueden hacer". Moreno fue más crítico al referirse a las situaciones de tensión internas permanentes en el andalucismo: "Hay que hacer un partido sin facciones, sin represalias, sin cainismo, sin caza de brujas, con dirigentes que sean respetados por su gestión y por ser los mejores". Esta crítica, aclaró, se refiere a actuaciones de la actual dirección y ejecutivas anteriores. Además, consideró que "no es lógico" que la comisión designada para preparar el congreso, en la que él se integra, aún no se haya reunido y denunció que "la ejecutiva ha tomado decisiones sin ser consensuadas".

Las reformas orgánicas que propone Nuevo Andalucismo pasan por designar una ejecutiva fuerte (al menos con el 70% de los apoyos), que no responda a criterios de representación territorial. También quiere un partido con una sola cara: la del secretario general, eliminando las figuras del presidente y el vicepresidente. Este sector pretende trasladar a la organización interna su apuesta política por la comarcalización y cree imprescindible recuperar la Comisión Permanente del Congreso, un órgano que controle a la dirección y vele por el cumplimiento de los acuerdos congresuales.

También quiere un partido en el que se pueda "discrepar internamente para enriquecer" el proyecto, pero en el que se erradiquen "las mesas camillas y los sanedrines". No quiso pronunciarse Antonio Moreno sobre la necesidad de que los líderes actuales den un paso atrás, aunque dijo que existe un convencimiento popular de que los resultados electorales mejorarían notablemente si el partido ofreciera caras nuevas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 05 de junio de 2000.

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