18é SALÓ INTERNACIONAL DEL CÓMIC DE BARCELONA

El público se estanca, pero las ventas crecen

El encuentro barcelonés de la viñeta cierra sus puertas con 85.000 visitantes

Menos mirones y más jóvenes con las ideas claras y la voluntad de comprar parece ser la tónica de la 18ª edición del Salón del Cómic de Barcelona que ayer cerró sus puertas en la estación de Francia. También se ha notado un incremento de las visitas de escuelas. La organización cifró a yer el número de visitas en 85.000 personas.Pilar Gutiérrez, directora del Salón del Cómic, reconocía ayer que había echado en falta la presencia de autores internacionales, pero justificaba su ausencia debido a la mala suerte. Rosinski, por ejemplo, había caído de la lista de invitados pocas horas antes de la inauguración por causas personales. El resto de aspectos resultaban satisfactorios para la directora del salón. "He hablado con la mayoría de responsables de editoriales y librerías y han reconocido que en esta edición los resultados de ventas han sido excelentes". Un factor que ha favorecido esta circunstancia, junto a la obvia disponibilidad económica, ha sido la mayor amplitud de los pasillos, que han favorecido la circulación de la gente en horas punta. La impresión que daba el recinto a lo largo de las cuatro jornadas es que los visitantes llegaban con la clara intención de comprar y de que los dibujantes les dedicaran sus trabajos.

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Los premios del público

El resto de circunstancias forma parte del anecdotario. Por ejemplo, en la fiesta de entrega de los premios del salón, también fueron entregadas las estatuillas de una nueva modalidad de galardón otorgado por el público que decidió dar a Sueños húmedos, de Alfonso Azpiri, el premio al mejor cómic erótico. Dentro de la viñeta fue considerada la mejor publicación de información de cómic. Planeta-DeAgostini obtuvo los dos premios restantes, mejor manga, por Adolf, de Osamu Tezuka, y mejor cómic de superhéroes por Daredevil Marvel Knights. Los representantes de la editorial se hallaban en un lugar de la sala en el que apenas se oía a la presentadora. Esta circunstancia fue aprovechada por una espontánea que sin cortarse un pelo subió al estrado y recibía los dos premios. Al término de la ceremonia nadie sabía ni quién era, ni dónde estaban ella y los premios. No se recordaba situación de tanta perplejidad desde los tiempos en que Vázquez y Felipe Borrayo amenizaban las noches del salón. Afortunadamente, poco antes del la clausura del salón aparecieron en una de una de las casetas, donde se hallaban expuestos.

También desapareció rápidamente Ibáñez, cuando ya acabada su sesión de firmas, un nutrido grupo de personas exigían una dedicatoria. "Ahora vuelvo", dijo casi huyendo. También hubo quien reclamó su dinero "porque la exposición de Snoopy no me hagustado". Con este argumento la persona que reclamó a la organización tenía razón. Las tiras originales de Shulz no fueron expuestas debido a que el material original procedía de colecciones privadas. Tras la reciente muerte del creador y al revalorizarse su obra original, las tiras fueron rápidamente vendidas.

Durante el salón hubo un recuerdo para el dibujante Adriano Blasco fallecido a los 69 años el pasado 24 de abril a causa de un cáncer. Adriano fue, junto con sus hermanos Alejandro, Pili y Jesús Blasco, una pieza clave de la historieta española. Individualmente Adriano empezó en la primera mitad de los años cuarenta la revista Mis Chicas dibujando Morronguito y Chispita. Si exceptuamos a Augusto, el único de los hermanos que no se dedicó a la historieta, toda la familia trabajó como si se tratara de un solo dibujante, aunque la figura más conocida y destacada fue Jesús Blasco, del que Cuto fue su creación más célebre. Como colectivo, los Blasco crearon como trabajo de agencia para el mercado anglosajón Zarpa de Acero, que en España obtuvo un destacado éxito a finales de los sesenta. Entre los trabajos recientes de Adriano Blasco se encuentra Tallaferro, con guiones de Víctor Mora.

Lo que seguro quedará más allá de este salón son las novedades presentadas. Entre ellas destaca para los lectores de relatos clásicos de aventuras e intriga La maquinación Voronov, de Sente y Juillard, de la serie Black y Mortimer creada por el colaborador de Hergé, E.P. Jacobs. Éste es el segundo álbum de la nueva etapa en la que prestigiosos autores europeos se han hecho cargo de la histórica obra. Para aquellos lectores que prefieren el cómic erótico, La Cúpula ha lanzado Girl-2, de Kevin Taylor, autor estadounidense que no ha parado estos días de dedicar álbumes sin que se le agriara la expresión. Junto a él, el veterano Gilbert Shelton, creador de Los Freaks Brothers, ha sido de los autores que han permanecido más horas a disposición del público.

Ediciones Glénat, por su parte, ha publicado El día de la mala baba, la última entrega de la serie Torpedo, Bernet y Abulí, y Ibicus de Pascal Rabaté, que se basó en una novela de Alexis Tolstoi para la realización del guión.

Marcel.li Saenz Martinez

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 07 de mayo de 2000.

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