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El alzamiento de bienes en Ercros se produjo con Piqué de consejero delegado

El supuesto alzamiento de bienes en Ercros que investigan los tribunales se produjo el 3 julio de 1992, cuando Josep Piqué era el consejero delegado de la empresa. En esa fecha, y tras suspender pagos, Ercros presentó en los juzgados la lista de sus acreedores, es decir, de quienes se habían quedado sin cobrar. En la lista se incluyó una deuda que no era de Ercros, sino de otra filial del grupo que no había suspendido pagos, Ertoil. Así, los titulares de la deuda se quedaron sin cobrar a pesar de no tener nada que ver con Ercros.

El crédito por un importe de casi 2.000 millones de pesetas, que más los intereses aplazados sumaban 2.056 millones, se formalizó en 1988 por parte de la división de petróleos de la empresa química Unión de Explosivos Riotinto (UER). El intermediario responsable de conseguir el dinero para el crédito fue la sociedad Foruira Franco Investment Corporation (FF). La operación se realizó mediante "letras financieras", un mecanismo utilizado para ocultar la identidad de los inversores, pues el dinero era opaco al fisco.Unos meses después de recibido el dinero, e invertido en la planta de la empresa en La Rábida (Huelva), el financiero Javier de la Rosa tomó el control de UER. Posteriormente, en junio de 1989, De la Rosa la fusionó con la también química Cros, asimismo bajo su control. Así nació Ercros. En ese momento, Piqué ya formaba parte del equipo directivo del grupo.

Sin embargo, esta unidad empresarial duraría poco. En diciembre de ese mismo año, De la Rosa decidió escindir la empresa en diversas divisiones. Todas las relacionadas con las actividades petrolíferas quedaron agrupadas en la empresa Ertoil. En aquel momento, sin embargo, el crédito otorgado por los inversores de FF no pasó, junto con los demás activos y pasivos relacionados con el petróleo, a la nueva Ertoil. Simplemente se quedó en Ercros.

En cualquier caso, en ese momento los inversores no habían sido aún perjudicados pues Ercros siguió atendiendo regularmente los plazos de la deuda contraída. Mientras tanto, en enero de 1991, De la Rosa vendió Ertoil al grupo francés Elf a través de una sociedad intermediaria. En esa venta no se incluyó, obviamente, la deuda con FF, que se quedó definitivamente en Ercros.

El problema se produjo en junio de 1992, cuando Ercros se desploma bajo el peso de deudas insostenibles y los inversores de FF también quedan afectados. Es en ese momento cuando los nuevos ejecutivos responsables de la empresa química, con Piqué a la cabeza, proceden a elaborar la lista de los acreedores para presentarla en el juzgado y dan por buena la deuda con FF. El 3 de julio de 1992, los titulares de la deuda dejan de cobrar los 1.800 millones que aún quedaban pendientes. Con las quitas de la suspensión de pagos, la deuda quedó reducida a 17 millones de pesetas.

Una vez en marcha la suspensión de pagos, el caso comenzó un complicado periplo judicial. Primero, en el juzgado de instrucción número 19 de Madrid, que inició un procedimiento por estafa, pero que lo remitió a Barcelona por su conexión con la suspensión de pagos. El caso finalmente recaló en el juzgado número 5 de Barcelona, que intentó archivarlo, pero debió instruirlo después de que la Audiencia de Barcelona estimase un recurso de la Fiscalía que consideraba que existían claros indicios de alzamiento de bienes. Finalmente, en 1998, el juzgado de Barcelona decidió enviarlo al Supremo por si este tribunal consideraba que existían indicios de delito del ya ministro de Industria y portavoz del gobierno, Josep Piqué.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de abril de 2000

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  • La maniobra afectó a acreedores a los que la empresa debía 1.800 millones