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Los chechenos dan por perdida la batalla de Grozni e intentan huir a las montañas

La batalla de Grozni ha entrado en su fase final. De hacer caso al portavoz checheno Movladi Udúgov, las fuerzas guerrilleras han abandonado ya la ciudad y se retiran hacia las montañas del sur de la república. Los rusos, sin embargo, niegan que la conquista sea ya un hecho y prometen que impedirán la huida de los rebeldes. Sólo podrán salir de la ciudad, recalcó el ministro de Defensa, Ígor Serguéyev, "bajo una bandera blanca y tras haber entregado sus armas". Desde la semana pasada, se venían produciendo ya rendiciones de grupos de combatientes.

Desde el pasado domingo, las malas noticias comenzaron a acumularse en las filas chechenas. Cristalizaron en la admisión de la muerte en combate de tres de sus jefes militares: Junkarpashá Israpílov; Aslambek Ismaílov, jefe de la defensa de Grozni; y Letchi Dudáyev, alcalde de la ciudad y sobrino del ex presidente y padre de la independencia Dzhójar Dudáyev. Los guerrilleros chechenos presentan su retirada como un repliegue estratégico y recuerdan que siempre dijeron que se irían de Grozni en cuanto se hiciese evidente que la defensa iba a costarles demasiado cara. Ahora la cuestión es cómo hacer barata la huida de la ciudad.

Según Bislán Gantamírov, el ex alcalde de Grozni que dirige una milicia chechena prorrusa, 700 militantes que intentaban escapar fueron bloqueados en Yermolovka, en las afueras de la capital, mientras que otros 800 intentaban regresar. Por su parte, Malik Saiduláyev, que encabeza una especie de gobierno paralelo promoscovita, aseguraba que unos 1.500 combatientes habían logrado escapar, pero que otros 2.000 seguían resistiendo en la ciudad a los ataques rusos.

Tanto el presidente Vladímir Putin como el mando militar ruso parecen convencidos de que es mejor esperar unos días para cantar victoria antes que permitir que los defensores de Grozni escapen con su armamento a las montañas, lo que haría más encarnizada allí la lucha y facilitaría eventuales contraataques.

El portavoz ruso, Serguéi Yastrzhembski, negaba ayer que la batalla de Grozni hubiese concluido, hablaba de combates en las cercanías del palacio presidencial y en diversos distritos, y aseguraba que el control total de la ciudad se completará dentro de unos días. Según él, eso supondrá el fin de la fase militar de la ofensiva y el comienzo de una operación fundamentalmente policial para eliminar los últimos focos de resistencia.

Los rebeldes chechenos conservan numerosos efectivos en las montañas, en las que dominan zonas de gran importancia estratégica de las que no pueden expulsarles ni los bombardeos aéreos masivos. Desde el sur de Chechenia, los rebeldes libraron ya en la anterior guerra (tras perder también la capital) una campaña de reconquista que culminó con la salida de la república de las tropas rusas. El curso de la batalla de Grozni se alteró radicalmente el lunes cuando las tropas rusas se apoderaron de la plaza de Minutka, que Serguéyev definió ayer como "una posición estratégica clave", y que dejaba la vía franca hacia el corazón de la ciudad, a tan sólo dos kilómetros.

Mientras que los rusos hablaban de desbandada chechena, Udúgov se refería a un "repliegue ordenado". La ausencia de informadores independientes sobre el terreno impedía saber quién tenía la razón, pero parecía claro al menos que una parte de los defensores de Grozni continuaban en la ciudad, probablemente porque no eran capaces de huir.

Hace unos días, se atribuía al presidente checheno, Aslán Masjádov, la orden de resistir hasta el día 23, cuando se cumpla el 56º aniversario de la deportación masiva de su pueblo por orden de Stalin.

Entretanto, Putin defendía en Moscú la "operación antiterrorista" y afirmaba que la "así llamada injerencia humanitaria" no puede cancelar "principios básicos" del derecho internacional como "la soberanía nacional y la integridad territorial". A su lado estaba Madeleine Albright, secretaria norteamericana de Estado, que el día anterior había advertido a Rusia del riesgo de quedar aislada en el mundo si persiste en el uso desproporcionado de la guerra. en Chechenia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2000

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