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LA ULTRADERECHA EN EUROPA

Conservadores y ultraderecha aprueban su coalición en Austria pese a la presión europea

Los jefes del democristiano Partido Popular (ÖVP), el ministro de Exteriores en funciones, Wolfgang Schüssel, y del derechista Partido Liberal (FPÖ), el presidente de gobierno de Carintia, Jörg Haider, anunciaron anoche el acuerdo para llevar adelante un programa de gobierno en coalición para los próximos cuatro años. La posible entrada en el Gobierno de Austria del FPÖ ha desencadenado una ola de críticas y la intervención de la Unión Europea (EU) por considerar al partido y a Haider ultraderechistas con ideas xenófobas. Haider y Schüssel presentarán hoy su programa al presidente federal, Thomas Klestil.

Ayer, en un giro en su discurso, Haider declaró ante la prensa internacional en Viena, al presentar el acuerdo de gobierno, que no puede concebir una persona con ideas modernas simpatizante del nacionalsocialismo, "la ideología más criminal del siglo XX".El FPÖ y ÖVP han negociado durante 10 días con conocimiento, pero sin mandato, de Thomas Klestil, tras la ruptura de las negociaciones entre los socios de la gran coalición, socialdemócratas (SPÖ) y democristianos (ÖVP), que gobernaron en Austria los últimos 13 años. El acuerdo entre el FPÖ y el ÖVP requiere de la aprobación del presidente y que éste designe luego al canciller y a los ministros del Gabinete. Schüssel y Haider ofrecen a Klestil la posibilidad de que aporte sugerencias sobre el programa y elabore un preámbulo con las líneas maestras de actuación del futuro Gobierno. El acuerdo logrado ayer podría poner fin a una crisis que dura cuatro meses, desde las elecciones del pasado 3 de octubre, y a la hegemonía de la socialdemocracia (SPÖ) que, salvo cuatro años, ha gobernado siempre en Austria desde el final de la guerra y desde hace 30 años ocupaba el cargo de canciller.

La conferencia de prensa, celebrada en una sala del Parlamento, se retrasó cuatro horas, hasta pasadas las diez de la noche y estos retrasos daban pábulo a toda clase de especulaciones, porque el día había estado plagado de rumores en Viena sobre las posible salidas de la crisis. Mientras, en la calle casi se palpa la indignación por la injerencia de la UE en los asuntos internos de Austria. En caso de nuevas elecciones, esta indignación podría traducirse en un incremento de los votos para Haider. Ahora la pelota está en las manos de Klestil y le toca a él asumir la responsabilidad de dar vía libre hacia el poder al partido de Haider.

Bandera de la UE

La retrasada conferencia de prensa se celebró con un Haider sin corbata, sentado ante una banderita de la Unión Europea, y Schüssel, con su pajarita habitual, junto a la de Austria. Schüssel criticó de nuevo a la UE por situar a Austria en la picota y acusó a los 14 países de haber ido demasiado lejos y de haber actuado de forma incompatible con el espíritu europeo. "Austria no es un país subdesarrollado con una semidemocracia", dijo Schüssel.

Haider tuvo que responder a varias preguntas sobre sus opiniones sobre el nazismo e incluso hubo un duro cruce de palabras con un corresponsal israelí que le hizo varias acusaciones de callar ante manifestaciones de simpatía con los nazis. Haider instó al periodista a leer su declaración del pasado 12 de noviembre, "lea esa declaración, lea mis libros", y añadió que no hay simpatías por el nazismo en su partido, en el que el 35% de los votantes tiene menos de 30 años. A la pregunta de que había gente que quería irse de Austria si el FPÖ llega al poder, Haider respondió que él no puede impedir la libertad de movimientos a nadie, pero que había escuchado frases similares cuando llegó al Gobierno de Carintia y luego los hechos mostraron que no había motivo de preocupación.

Según Haider, el acuerdo de Gobierno significa el fin del reparto proporcional del poder que ha regido en Austria desde hace décadas. Haider dijo que no teme al aislamiento internacional, porque con rapidez se darán cuenta en el extranjero de que en Austria hay un gobierno reformista. Sobre el programa de reformas, los nuevos socios han anunciado la mayor privatización de la historia de Austria y reducir el gasto público hasta un 1,3% del PIB. No entraron en detalles sobre el programa, que debe conocer antes el presidente Klestil.

A la pregunta sobre la postura ante la ampliación de la UE a los países del Este, Schüssel se pronunció de forma positiva. Haider dijo que el ritmo de la ampliación depende de los países que aspiran al ingreso y el problema reside en las diferencias de ingresos, que deben equilibrarse para evitar desequilibrios en el mercado laboral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2000

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