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Un grupo de docentes universitarios aprende técnicas para evitar convertirse en "profesores plomo" El curso trata de enseñar en Jaén prácticas de motivación y nuevas tecnologías

Enseñar a los que enseñan. Esa es la filosofía del curso que están celebrando en la sede de Baeza de la Universidad Internacional de Andalucía un grupo de 34 profesores universitarios de Jaén. "Es una paradoja, pero la formación científica de los profesores suele ser excelente y, sin embargo, no tienen formación específica para impartir la docencia". El lamento es de Juan Ruiz Carrascosa, director del Curso de Iniciación a la Docencia Universitaria, profesor de la Universidad de Jaén y miembro del consejo asesor de la Unidad para la Calidad de las Universidades Andaluzas (UCUA).

El grupo de profesores que recibe el curso pretende tener a su disposición una metodología para enfrentarse a los alumnos, unos conocimientos para motivarles, adquirir información sobre las nuevas tecnologías y, en definitiva, aprender a transmitir los conocimientos. "Los docentes estamos trabajando con personas y no debemos dar palos de ciego", explica Juana Ortega, de 24 años y ya profesora de Didáctica y Nuevas Tecnologías. Su compañera de curso, Raquel Ojeda, lleva dos años enseñando Ciencias Políticas y cree que la universidad está perdiendo de vista que a quien tiene delante es a alumnos a los que debe dar respuestas.El propio sistema universitario, según Juan Ruiz, exige algo más que lecciones magistrales, "hay que ofrecer a los profesores todo un abanico de posibilidades" para conseguir, entre otros objetivos, que los alumnos sean cada vez más autónomos.

África de la Cruz, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, destaca que son precisamente los profesores jóvenes los que acuden a estos cursos: "Muchos profesores veteranos creen que conocer la asignatura es saber transmitirla, pero no es así. Hace falta que el docente sea un comunicador, un gestor de la situación del aprendizaje".

El curso que ahora se imparte en Jaén tiene como meta que se comprenda la importancia de la planificación de la actividad docente, familiarizarse con los aspectos generales relacionados con la investigación, conocer y emplear técnicas útiles en el proceso de enseñanza y aprendizaje universitario y poder aplicar los conocimientos adquiridos en un trabajo práctico.

Entre los contenidos del curso se encuentra uno polémico: la evaluación de la enseñanza universitaria. Ruiz Carrascosa es un especialista en esta materia y mantiene que ha sido una auténtica revolución el Plan Nacional de Evaluación que analiza todo el proceso universitario. "Determinados grupos de profesores no ven la necesidad de que se les evalúe, pero en general no hay demasiada resistencia", asegura Juan Ruiz. Descarta que evaluación se reduzca a medición, porque lo que se pretende es más amplio: el objetivo es llegar hasta la reflexión y la emisión de juicios de valor a partir de los cuales tomar decisiones y modificar los aspectos negativos del ámbito universitario.

Los jóvenes profesores lo tienen más claro. José Menor, de 32 años, empezará a dar clase el próximo mes y pretende ser evaluador de su propio trabajo al tiempo que reclama someterse al mismo proceso externo. No quiere caer, al igual que piensa la mayoría de sus compañeros, en convertirse en "el profesor plomo" que todos los universitarios han tenido alguna vez en el aula.

Rafael Moreno, profesor de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal mantiene que docentes buenos "hay pocos", pero son muchos los interesados en dejar de serlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2000