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La batalla del casco

Campaña en Italia para convencer a los conductores de que la protección es vital, aunque estropee el peinado

Los amantes del motorino se enfrentan en Italia a una amarga elección: ponerse el casco o comprarse uno de los nuevos modelos de moto supersónica, casi completamente cubierta, dotada de cinturón de seguridad casi igual que un coche, para la que no se requiere el uso de casco. Una moto que no es exactamente una moto. En los demás casos, la legislación del país más renuente a la hora de aplicar las normas comunitarias ha ido arrinconando poco a poco a los devotos de las dos ruedas a un territorio donde impera el máximo rigor: el casco o la multa.Una nueva ley que ha pasado ya el escrutinio de la Cámara de Diputados y será aprobada dentro de pocos días en el Senado sancionará con dureza a los ciudadanos de cualquier edad que circulen en moto, sea cual sea la cilindrada de ésta, sin el casco reglamentario. Un verdadero cataclismo para los italianos, amantes de la comodidad y de la estética por encima de todo, a juzgar por las encuestas, aun a riesgo de sus propias vidas. Pero las cifras son tozudas, y las estadísticas colocan a Italia, junto a Portugal y sólo superados por Grecia -España no queda muy lejos-, entre los países con más víctimas por accidentes de tráfico de la Unión Europea.

Dentro de los datos generales, el capítulo de los accidentes provocados por las motocicletas en las ciudades italianas aumenta pavorosamente. Según el Instituto italiano de Estadística (Istat), en 1997 murieron más de 600 personas en accidentes de motorino y resultaron heridas más de 5.000. Lo más estremecedor del caso es que la mayoría de las víctimas son jóvenes de menos de 29 años y se sabe que al menos un 30% de los heridos graves no podrá volver a realizar ninguna actividad motriz. De ahí que el Gobierno se haya decidido a actuar basándose en la directriz comunitaria que permite a los diferentes países adoptar medidas legislativas para reducir los accidentes de tráfico en un 40% de aquí al año 2010.

La nueva ley no ha sido aprobada tan deprisa como hubiera querido su principal impulsor, Ernesto Stajano, presidente de la Comisión de Transporte de la Cámara de Diputados. Dicen las malas lenguas que el lobby de fabricantes de motorinos se opuso rabiosamente a ella, consciente de que sin el aliciente del sensa casco los usuarios maduros de estos dos ruedas ligeros huirían hacia las motos más potentes. Algo que ha negado Constantino Ruggiero, portavoz de la Asociación Nacional de Constructores de Motocicletas y Accesorios.

Desde que en 1987 Italia impuso por ley la obligatoriedad del uso del casco para los menores de 18 años que conducen ciclomotores de hasta 50 centímetros cúbicos, y para todas las edades en el caso de motos de gran cilindrada, los mayores optaron por pasarse al motorino y los menores se las han ingeniado para desafiar la ley con particular y a menudo terrible eficiencia.

Una reciente encuesta realizada por el programa de televisión Mattina entre los compañeros de instituto de un chaval de 14 años fallecido en un accidente de moto en Roma arrojaba un resultado desalentador. La mayoría de los chicos reconocía que seguiría sin usar el casco, "porque, si no, se ríen de mí". A las chicas les fastidiaba otra cuestión no menos esencial. "Me estropea el pelo", comentaban buena parte de las entrevistadas. Unos y otras confesaban su intención de seguir conduciendo el motorino con una gorra como máximo. Sólo en Roma circulan 600.000 desafiando a menudo las normas del tráfico y las leyes del equilibrio.

Conscientes de que las multas por sí solas no bastan para convencer a los usuarios, las autoridades han lanzado una campaña de concienciación que cuenta con el apoyo de famosos de todos los campos: cantantes, presentadores de televisión, actores y actrices de cine y de teatro. "Usa la cabeza, ponte el casco", es uno de los lemas de la iniciativa, que culminó el martes con lo que ha sido bautizado como el casco-day, una jornada dedicada al tema de la seguridad viaria, en la que intervinieron futbolistas, médicos y políticos, empezando por el alcalde de la Ciudad Eterna, Francesco Rutelli, antiguo usuario del motorino, y terminando por el presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi. Hasta el primer ministro, Massimo D"Alema, se sumó a la ofensiva visitando un instituto de la capital, donde pidió a los alumnos que se vayan acostumbrando a usar el casco. En la tierra del diseño y la moda triunfante, más de uno ha pensado que otro frente de actuación para persuadir a los italianos de que usen el casco es, sencillamente, ampliar la oferta de modelos. Hacer más accesibles las creaciones originales de tipos como Fabrizio Scuderi, conocido como el artista del casco, que diseña ejemplares para famosos con la fotografía del dueño o con la mismísima Venus de Botticelli estampada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 1999