El PP elude una condena explícita del alzamiento de Franco en las Juntas Generales de Álava

El PP se abstuvo ayer de secundar una moción condenatoria del alzamiento militar de Franco en 1936 que se debatió en las Juntas Generales a instancias del PNV. Los peneuvistas quisieron dejar en evidencia a los populares reeditando el debate suscitado hace un mes en el Congreso de los Diputados. El equipo de gobierno foral, integrado por PP y Unidad Alavesa, no puedo ir más allá que sus compañeros de Madrid y se quedó solo, sumando su segunda derrota en una semana, frente a una oposición heterogénea -PSE, EH, PNV, EA a IU- pero unida en la condena del golpe franquista.

La iniciativa del PNV, de similares características a la que se discutió el 15 de septiembre por el PSOE en el Congreso de los Diputados, salió adelante con el respaldo del resto de los grupos, que reprocharon al PP que siguiera los dictados de sus compañeros de Madrid y para mantener una actitud ambigua frente al denominado Alzamiento Nacional de 1936. Aunque sea sobre una moción testimonial, es el segundo revés en pocos días que sufre el equipo de Ramón Rabanera, tras la aprobación de la puesta en marcha de las obras del museo de Arte Contemporáneo, que el PP intentó sin éxito retrasar. Al igual que en el Congreso, la postura de los representantes del PP alavés buscó ayer generalizar la condena, haciéndola extensiva a todo tipo de acciones "contra la legalidad", sin mencionar expresamente al régimen de Franco. El debate estuvo precedido por unas declaraciones recientes del diputado general, Ramón Rabanera, que tachó de "ridícula" la moción, al entender que se trataba de una polémica ya superada. Rabanera había asegurado que condenaba el golpe franquista "como lo hacemos con todas las dictaduras", postura que ayer ratificó su portavoz en las Juntas, Santiago Abascal. El propio alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, manifestó igualmente su consideración de Franco como "un dictador" y dijo que el PP "no se reclama en modo alguno heredero del golpe de Estado".

"Padre de la Provincia"

Frente al texto que presentó ayer el PNV, al que se añadieron enmiendas de EA e IU, el PP presentó un escrito alternativo en el que reconocía el legado histórico del exilio y criticaba tácitamente el alzamiento al condenar "cualquier tipo de acción violenta en contra de la legalidad válidamente constituida". La moción finalmente aprobada por los grupos de la oposición deja sentada, por contra, una condena abierta al " levantamiento militar contra la legalidad constituida encarnada en las instituciones políticas que representaron la Segunda República". PNV, PSE, EH e IU se unieron a una enmienda de EA que propone anular los acuerdos por los que la Diputación alavesa del año 1939 nombró a Francisco Franco "Padre de la Provincia". El acuerdo rinde asimismo un homenaje a los exiliados y crea un fondo de ayuda con los países iberoamericanos que los acogieron para atender las necesidades de sus herederos, a través de "una renta mínima de inserción de acuerdo con la situación económica del país de acogida".

El portavoz del PP, Santiago Abascal, justificó en el debate la abstención de su grupo argumentando que "se han acabado los tiempos del odio, del revanchismo y del resentimiento", lo que lleva a su partido a mirar hacia adelante y hacer una lectura de la historia "en positivo". "El PP de Álava condena cualquier golpe de Estado, incluido el golpe militar de Franco, pero desde el año 1978 se hizo borrón y cuenta nueva y así lo creemos", indicó Abascal. También lamentó que cuando se recuerda el papel de oposición al franquismo se olvide "el papel que desempeñó gente de derechas y de centro".

El socio de gobierno del PP, Unidad Alavesa, utilizó los mismos argumentos para defender su abstención. Javier Moraza, portavoz del grupo foralista, reiteró su negativa a " mirar hacia atrás" y respaldó sin reservas el texto auspiciado por el PP, al entender que "traumas" como el de la guerra cívil "deben superarse".

"Crujidos familiares"

El portavoz del PNV, Xabier Agirre, interpretó que la postura de populares y UA supone una negativa a condenar el golpe. "Se resisten a poner nombre y apellidos a esa condena, tal vez porque si lo hicieran podrían crujir sus entornos familaires", adujo. La postura del resto de las formaciones fue en la misma línea. Carlos Prieto, del PSE, justificó su respaldo abierto a la moción nacionalista porque su partido no admite tibiezas en la condena del golpe franquista y porque la iniciativa rinde tributo a los exiliados y los represaliados por el régimen nacido de él.

El representante de EH, Iñaki Usategi , subrayó que "aún quedan exiliados en América" y que el levantamiento de julio del 36 "fue un alzamiento fascista, no un enfrentamiento fratricida". En su opinión, éste se dirigió en buena medida contra vascos, catalanes y gallegos. La votación arrojó un resultado de 34 votos a favor de la moción y catorce abstenciones.

Nuevo revés para el gobierno foral

El segundo revés que recibe el equipo de Gobierno de la Diputación alavesa en pocos días ha vuelto a colocar en el mismo bando a una oposición especialmente heterogenea. PSE, EH y PNV coincidieron ayer en un texto que no suscribió el PP, pese a reconocer que "en el fondo estamos todos de acuerdo", como afirmaron varios portavoces. El debate de las Juntas Generales alavesas sirvió, además de para crear extraños compañeros de viaje antifranquista, para que algunas formaciones recordaran episodios de la historia con lecturas muy variadas. La acusación que más voces levantó en la Cámara foral fue la que realizó el portavoz del Partido Popular, Santiago Abascal, contra el PNV. El representante conservador recordó que "algunos personajes" del nacionalismo fueron los únicos que apoyaron el alzamiento franquista de entre los grupos presentes. Además, en su afán de presentar un pedigrí antifranquista acreditado, Abascal rememoró la época en la que fue sometido a un consejo de guerra y recibió "palizas de la policía del régimen" cuando permaneció varios días en una comisaría.

El representante del PNV, Xabier Agirre, puso en duda sin embargo la "vocación democrática" de los populares a la vista de la postura que mantuvieron ayer, y relativizó su denominado "viaje al centro" propugnado por Aznar.

Las expresiones más altisonantes fueron las del portavoz de EH, Iñaki Usategi, que denominó a los representantes del Partido Popular como "cachorros del franquismo". La respuesta llegó de manera inmediata. Abascal dijo en su turno de réplica que si ellos eran los cachorros de algo, los miembros de Euskal Herritarrok se constituían en "los perros de ETA".

El debate se prolongó en estos términos durante más de una hora en la que el objeto de la discusión dejó de ser la moción presentada para convertirse en una sucesión de reproches casi personalizados. La resolución aprobada finalmente se limitó a incorporar a la del PNV dos anexos presentados por EA -Franco deja de ser "Padre de la Provincia"- e Izquierda Unida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 10 de noviembre de 1999.

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