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El jaque del neonato

La ajedrecista sueca Pía Cramling juega desde el hospital por complicaciones en su embarazo

Ahora es un embrión de seis semanas. Si todo va bien, y llega a ver a luz, podrá vanagloriarse de haber intervenido en una partida de ajedrez de alta competición mucho antes de nacer. Su madre, Pía Cramling, de 36 años, 5ª de la lista mundial, se empeñó en disputar ayer la tercera jornada del Campeonato de España por Equipos desde la clínica Menorca, en Ciudadela. El médico la instó a no moverse de la cama en 48 horas."Nunca tuve dudas de que Pía fuese una gran profesional, pero no pensé que llegara a tanto". Así explicó su asombro el futuro padre, Juan Manuel Bellón, de 49 años, que comparte su vida con Cramling desde 1987. Ambos son grandes maestros; ella aparece ahora en el 5º puesto de la lista mundial de mujeres, pero llegó a ocupar el primero, y fue la primera mujer que ganó un torneo internacional en España (Benidorm, 1989); él ha sido cinco veces campeón de España absoluto, por citar sólo una de las líneas de su dilatado palmarés.

"El médico me ha dicho que no ande, pero los pies no me hacen falta para jugar. Estoy contratada por mi equipo para disputar este Campeonato de España y no puedo dejar colgados a mis compañeros, sobre todo después de la derrota que sufrimos en la segunda jornada". Ante ese argumento de Cramling, que ingresó en la clínica a medianoche del martes por una hemorragia interna, Bellón y el capitán del Villa de Teror, Rafael Fuentes, optaron por plantear el caso al árbitro principal, Joaquín Espejo. Éste accedió a que uno de los tableros colocados en el hotel Villas D"Aljandar (Cala Galdana), sede del torneo, se trasladase a la clínica, situada a 20 kilómetros. Previamente consultó con el rival de Cramling, Esteban Montilla, del San Feliú, que aceptó el cambio de buen grado y jugó así su primera partida en la habitación de un hospital. La partida acabó en tablas.

Cramling, una de las cuatro mujeres que participan en el campeonato junto a 230 hombres, goza de una imagen intachable como deportista y como persona. A los 12 años practicaba el fútbol y el ajedrez junto a su hermano Dan, pero ambos se decidieron por el deporte mental. Desde muy joven adquirió fama de luchadora a ultranza, al igual que Bellón: ambos pertenecen a esa estirpe de jugadores que huyen del empate a toda costa y se niegan a las componendas por intereses espúreos. Ella es una de las pocas ajedrecistas de la historia que pueden mostrar una lista de víctimas masculinas de muy alto nivel.

Con la botella de suero conectada a su muñeca izquierda, Cramling habló con EL PAÍS poco antes del inicio de la partida: "Hemos programado el embarazo con el objetivo de que yo esté en forma a finales del 2000 para disputar el próximo Mundial femenino. Es una espina que tengo muy clavada. Mis resultados contra hombres son bastante más brillantes que contra mujeres porque frente a éstas me impongo en exceso la obligación de ganar y juego muy presionada. Pero creo que ya he superado ese problema y me siento madura para ser campeona del mundo".

La gran maestra sueca es partidaria de abolir la discriminación positiva en ajedrez: las mujeres pueden jugar en los torneos masculinos, pero no a la inversa. "Estoy convencida de que no habría diferencias de categoría si el número de practicantes de ambos sexos fuera similar. Ahora bien, la abolición tiene que ser paulatina porque lo contrario supondría un trauma para la mayoría de las jugadoras", explicó mientras una enfermera elevaba el cabezal de la cama. Su opinión se basa en lo vivido en su país natal: "Suecia está en la vanguardia mundial en cuanto a igualdad de derechos. Recuerdo que, en mi clase, el número de chicos que dejó el ajedrez al llegar a la pubertad fue superior al de las chicas. Justo lo contrario de lo que ocurre en España", añadió.

Todo indica que la pareja de grandes maestros funciona muy bien. "No sé si podría compartir mi vida con un hombre no ajedrecista. Con Juan es ideal porque los dos comprendemos que el otro pueda ponerse a analizar una posición en plena noche", asegura ella. "Nunca hemos tenido una crisis. Sólo sufrimos un poco cuando Pía pierde porque sus sentimientos ante la victoria y la derrota son extremos", apostilla él, divorciado de su primera esposa. Cramling y Bellón se conocieron en el torneo de Zúrich de 1984, cuando él se ofreció a ser su entrenador. Viven en Fuengirola (Málaga) desde 1990, con frecuentes escapadas a Suecia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 1999