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Osakidetza quiere extremar los mecanismos de control en el cobro a las aseguradoras privadas Atiende a 56.000 pacientes con seguro al año y factura más de 3.500 millones de pesetas

El Servicio Vasco de Salud atiende cada año a más de 56.000 pacientes procedentes de seguros privados. En 1998, facturó por este concepto a las aseguradoras más de 3.500 millones de pesetas (21 millones de euros) y en los próximos presupuestos ha previsto que esa cantidad supere los 4.000 millones. Osakidetza va a perfeccionar los mecanismos de control a la hora de cobrar a los seguros los servicios sanitarios que preste a alguno de sus beneficiarios porque es consciente de que un porcentaje de asegurados escapa a su control y al final el gasto recae en el sistema público.

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Los ingresos que obtiene Osakidetza al margen de la financiación pública que recibe del Gobierno vasco suponen un 2% de su presupuesto, que actualmente asciende a 168.700 millones de pesetas (1.013,9 millones de euros). El director económico-financiero del Servicio Vasco de Salud, Josu Garay, resalta que Osakidetza cada vez pone más atención a este capítulo. "No es lógico que si un individuo necesita asistencia y tiene por detrás alguien que le cubre esa asistencia, como un seguro, se pague con los impuestos de todos los ciudadanos ese servicio. Vamos a ser más exhaustivos en el control", explica.Durante el año pasado, los hospitales y centros de salud de la red pública facturaron 1.855 millones de pesetas procedentes de los accidentes de tráfico (el seguro del automóvil corre con los gastos de la asistencia); otros 737 millones de las mutuas de trabajo, que se ocupan de los trabajadores que sufren algún accidente en su puesto laboral, y 368 millones más de particulares (los ciudadanos que no tienen la asistencia cubierta por la Administración, como extranjeros que pasan por Euskadi y sufren un percance, o los clientes del Igualatorio de Vizcaya). Los conciertos con otras entidades para atender a sus trabajadores le supusieron a Osakidetza unos beneficios de 34 millones.

Además, el Servicio Vasco de Salud se nutre de otros recursos, como los cánones por alquilar las cafeterías de los hospitales y otro tipo de instalaciones (210 millones) y los ingresos financieros (413 millones). En total, 3.620 millones de pesetas el año pasado. El objetivo presupuestario para el año 2000 es llegar a los 4.100 millones de pesetas como ingresos externos a la financiación pública.

Garay destaca que fue a partir de 1996 cuando Osakidetza se percató de que este apartado de ganancias era importante. Antes de esa fecha también se facturaba, pero era una actividad residual. Los ingresos no revertían en Osakidetza, sino que iban a parar al Departamento de Hacienda, por lo que los hospitales no lo veían como una actividad prioritaria. A partir del 1 de enero de 1998, Osakidetza se convierte en un ente público de derecho privado, lo que significa que todo lo que el Servicio de Salud sea capaz de ingresar, bien por su actividad propia o por cualquier otro concepto, serán recursos propios.

"No es fácil saber si hay mucha o poca picaresca, pero Osakidetza va a perfeccionar el sistema para captar a todos los ciudadanos que acudan a sus centros y tengan seguro", indica el responsable económico-financiero del ente. "Se emite factura al 100% de lo que detectamos que es facturable, pero no se sabe si detectamos al 100% lo que es facturable. Un porcentaje se escapa", advierte Garay.

Revisión de tarifas

Pero, ¿cómo se comprueba si a una persona se le puede facturar el importe de su asistencia? Cuando el paciente se dirige a un centro de salud para pedir cita con un especialista o acude al servicio de urgencias de un hospital, los servicios de admisión le realizan una batería de preguntas para determinar quién está detrás para hacer frente al pago. Éste es el primer filtro. Después son los departamentos de facturación de cada centro los que buscan la información adicional. "A la persona que acude al centro no se le va a hacer sentir violenta", asegura Josu Garay.

Además, Osakidetza está trabajando para adecuar las tarifas de sus servicios a seguros y particulares a la realidad de los costes. La facturación se realiza en base a estancias (días de permanencia en el hospital), por la atención en el servicio de urgencias o por las consultas a los especialistas. Los precios varían según el centro en el que se atiende: hospitales grandes, medianos o comarcales.

"La idea", explica el director económico de Osakidetza, "es facturar procesos y no estancias o urgencias. Si alguien viene con un problema de rodilla y hay que hacerle una artroscopia, lo que se cobrará será ese proceso, independientemente de que esté un día o tres en la cama del hospital y de las pruebas complementarias que haya que hacer". El primer paso será establecer los procesos más habituales y decidir sus costes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1999