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CARTAS AL DIRECTOR

¿Qué pasa en Austria?

¿Es que acaso los austriacos han suspendido en lecciones históricas? ¿O quizás la ilógica política diaria les envuelve la materia gris de una turbadora neblina? ¿Cómo es posible que, una vez más, la democracia dé alas a los usurpadores? O peor aún: ¿no es nuestra clase política (la europea) la que ha trivializado el hecho político, dando lugar a campañas donde el enfrentamiento personal, los subterfugios y la vana mediatización han ninguneado el ámbito de la política, obviando que el trasfondo de todo ello es nuestra delegación (la de las gentes) de la cosa pública a unos servidores, y ellos no sólo han de ser los ejecutores, sino también vigilantes de los derechos de las gentes?Los resultados electorales de Austria no pueden esconderse detrás de condiciones socioeconómicas desastrosas que empujen a las personas a amarrarse a tablas de salvación; por tanto, y ante la perspectiva de una Europa unida políticamente, con una coyuntura económica sometida a altibajos impredecibles, exijo a nuestra clase política: rigor; una educación no etnocentrista basada en la diversidad racial y cultural; confianza en la capacidad crítica del pueblo, y creación de una carta de principios europeos, a la cual deberán estar sometidas todas las leyes y quehaceres de los distintos Gobiernos europeos.- . .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1999