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El trasplante de hígado de donante vivo, alternativa para los enfermos en lista de espera

El órgano se regenera rápidamente y la superviviencia en adultos es del 75% a los 5 años

Un 7% de los pacientes en lista de espera para un trasplante de hígado fallece cada año por no haber encontrado a tiempo un donante. Entre los enfermos de cáncer de hígado, la mortalidad en la lista de espera alcanza al 25%. Para estos enfermos ha surgido una alternativa: el trasplante de hígado de donante vivo. El injerto de un trozo de hígado de una persona viva se había demostrado efectivo en niños que, por su pequeño tamaño, no lograban un órgano adecuado. Pero ahora, los cerca de 300 trasplantes de donante vivo realizados en adultos han demostrado que la operación ofrece tan buenos resultados como el trasplante de persona fallecida, según explicaron ayer los especialistas.

De los cerca de trescientos trasplantes de hígado de donante vivo que se han realizado en el mundo, un centenar se han hecho en Japón, otros tantos en Estados Unidos y el resto en Londres, París y Bruselas. En una sesión científica organizada por el hospital Clínico de Barcelona, Kiochi Tanaka, del Departamento de Inmunología y Trasplante de la Universidad de Kyoto, ofreció ayer los resultados del centenar de trasplantes que él ha dirigido y demostró que pueden alcanzar los mismos niveles de supervivencia que los de fallecido. Así lo corroboró también con su experiencia Roger L. Jankins, del Departamento de Hepatología del Lahey Clinic de Boston.En España, la supervivencia de los enfermos trasplantados de hígado es del 85% al cabo de un año y del 75% a los cinco años. Juan Carlos García-Valdecases, de la Unidad de Trasplante Hepático del Clínico de Barcelona, concluyó que, desde el punto de vista técnico, no existe ningún impedimento para comenzar a realizar estas operaciones en adultos como una alternativa para los pacientes en lista de espera con riesgo de morir por falta de un donante fallecido. En estos momentos hay en España 380 enfermos en lista de espera, de los cuales, 10 son niños.

"Tanto el hígado implantado como el del donante se regeneran muy rápidamente. Y los riesgos de la operación son mínimos. De los 1.500 trasplantes realizados hasta ahora en niños, sólo ha habido dos muertes entre los donantes, y por complicaciones extrahepáticas", indicó ayer a este diario Vicente Arroyo, jefe del Instituto de Enfermedades Digestivas del hospital Clínico.

Grupo sanguíneo

El injerto de una porción de hígado comenzó a experimentarse en niños de muy corta edad para los que, dada la baja mortalidad infantil, era muy difícil encontrar un donante de tamaño adecuado. En estos casos se implanta el lóbulo izquierdo, que es más pequeño, normalmente de uno de los padres. A diferencia de otros tipos de trasplante, como el de médula, la única compatibilidad que se requiere es la del grupo sanguíneo, por lo que puede ser donante cualquier persona, aunque se considera mejor que sea un pariente consanguíneo.

Al principio los resultados no eran muy buenos. Por eso, la Organización Nacional de Trasplantes convocó en 1993 una conferencia de consenso sobre este asunto y la conclusión fue recomendar que el trasplante de hígado de donante vivo quedara restringido en España únicamente a los niños y para los casos en que no se encontrara un donante a tiempo. En el mismo sentido se pronunció el Consejo de Europa en 1997. "La supervivencia era un poco peor porque se trataba de una técnica más cruenta y con más superficie de sangrado, por eso se limitó al trasplante pediátrico", explicó ayer Blanca Miranda, coordinadora nacional de Trasplantes.

En 1993 se hicieron los dos primeros trasplantes a niños en el hospital de La Paz de Madrid. Los dos murieron. Desde entonces se han realizado en total 6 trasplantes de este tipo, cinco en el hospital de La Paz y uno en el Doce de Octubre, también en Madrid.

En los útlimos años la técnica ha mejorado espectacularmente. "A partir de los buenos resultados en niños, se trataba de ver si también era aplicable con el mismo éxito en los adultos. Y se ha demostrado que sí. Este tipo de trasplante está especialmente indicado en los pacientes cuyas expectativas de vida son inferiores a las de obtener un hígado de cadáver", indicó Vicente Arroyo.

La mitad de los enfermos que necesitan un trasplante de hígado padecen cirrosis, el 75% de los casos causada por hepatitis C y el 25% por alcoholismo. El resto son pacientes con cáncer de hígado (muchos de ellos derivados también de una heptatitis crónica) y, en menor medida, enfermedades de las vías biliares. "En los casos de cáncer, ahora disponemos de factores predictivos que nos permiten saber si un tumor se extenderá rápidamente o no. En los casos que se prevea una rápida extensión del tumor, la posibilidad de realizar un trasplante de vivo puede salvar la vida del paciente", explicó Arroyo.

En España hay 20 hospitales acreditados para realizar trasplante de hígado. Según Vicente Arroyo, el trasplante de donante vivo "sólo debe hacerse en centros que tengan gran experiencia en resección hepática y que hayan operado muchos tumores, ya que la parte más importante de la operación es la partición del hígado en el donante".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de septiembre de 1999