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Los 12 puertorriqueños liberados por Clinton reafirman su independentismo

La mayoría de los puertorriqueños acogió ayer con alivio y satisfacción la noticia de la inminente liberación de 12 de los 16 presos independentistas que han aceptado la exigencia de renuncia pública a la violencia del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton. Los beneficiados por el indulto presidencial reiteraron, no obstante, que siguen defendiendo la independencia de la isla caribeña, arrebatada militarmente por Estados Unidos a España en el año 1898.

"Mientras Puerto Rico siga siendo una colonia, seguirá habiendo presos políticos", dijo Luis Nieves Falcón, portavoz de los presos, que han pasado entre rejas entre 14 y 19 años. Jan Susler, uno de los abogados de los independentistas, se expresó en el mismo sentido. "Esos hombres y mujeres han pasado años en cárceles estadounidenses por las mismas razones que Nelson Mandela", dijo. En la noche del martes, la Casa Blanca informó de que 12 de los 16 independentistas encarcelados en prisiones norteamericanas aceptaban la propuesta de Clinton. Dos la rechazaron y dos más siguieron guardando silencio. Zenaida López, hermana de Óscar López, que rechazó el indulto, declaró ayer: "Óscar cree que renunciar a la violencia y aceptar lo que le están ofreciendo es como una prisión sin rejas. Ya ha pasado 19 años privado de libertad y prefiere seguir así, pero con dignidad".

El mes pasado, el presidente de EEUU, presionado por organizaciones hispanas y de derechos humanos, ofreció el indulto a esos presos a cambio de que renunciaran a la violencia y a futuros contactos con su grupo, las clandestinas Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Los presos cumplían largas condenas por su relación con una serie de atentados con explosivos cometidos por las FALN en Nueva York y Chicago en los años setenta y ochenta.

La oferta de Clinton provocó un insólito caso de desacuerdo político público con su esposa y candidata a un sillón en el Senado por Nueva York, Hillary Clinton. El sábado, la primera dama declaró que consideraba "demasiado generosa" la oferta de indulto, lo que le valió duras críticas de la comunidad puertorriqueña de Nueva York.

Hillary actuó así para desmentir que su esposo hubiera propuesto el indulto para ganarle a la candidata el apoyo de los hispanos neoyorquinos. Al oponerse al gesto presidencial, la primera dama se encontró en el campo conservador de los sindicatos policiales y el alcalde republicano de Nueva York, Rudolph Giuliani.

La opinión que ayer dominaba en Puerto Rico es que la liberación de los presos no incrementará el apoyo de los isleños a la independencia. En la consulta sobre el futuro de Puerto Rico celebrada hace nueve meses, tan solo el 3% votó a favor de esa opción. El mantenimiento de la actual situación de Estado Libre Asociado ganó la consulta, con el 50% de los sufragios, mientras que el 46% votó a favor de la plena incorporación a EE UU.

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Miedo a la independencia

El estatuto de Estado Libre Asociado es muy peculiar. Los 3,8 millones de puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses, pero no pagan impuestos federales, no participan en las elecciones presidenciales y sólo disponen de un representante sin voto en el Congreso. Según Rafael Cancel Miranda, "un siglo de colonialismo estadounidense ha inculcado el miedo a la independencia en el corazón de los puertorriqueños". En un precedente de lo ocurrido ahora, Cancel Miranda, encarcelado por su asalto a mano armada de 1954 contra el Congreso de EEUU, fue perdonado en 1979 por el entonces presidente Jimmy Carter. Pese al escaso apoyo a la independencia, los puertorriqueños simpatizan con los presos ahora indultados. Hasta el gobernador Pedro Roselló, partidario de la plena incorporación de la isla a EEUU, le solicitó a Clinton un gesto de clemencia.

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