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Los archivos prueban el cerco a la España del general Franco

Los libros de entradas y salidas de la primera oficina de la Interpol en España, inagurada en 1929 y que este año cumple el 70º aniversario de su fundación, acaban de ser rescatados por los funcionarios que trabajan en la limpieza del gigantesco archivo de esta organización de lucha contra el crimen. Un archivo que cuenta con 8.100 legajos y más de 325.000 expedientes de delincuentes con los que se podría reconstruir una de las partes más opacas de la historia de España.La primera petición anotada en el libro de registro de salidas de la oficina de Interpol en Madrid está fechada el 1 de julio de 1929. El jefe de policía de Barcelona pedía a todas las comisarías españolas que se le enviaran tarjeta, biografía dactiloscópica y fotografía de Antonio Herminio Bolufer, una persona de la que no se ofrecen más datos.

El primer mensaje internacional no se produjo hasta el 9 de febrero de 1932. La oficina española de la Interpol solicitó a Lituania, Viena, Berlín, París, Praga, Amsterdam, Roma, Varsovia y Bucarest antecedentes de Esteban Farkas, otro personaje desconocido.Dieciocho días más tarde recibieron el expediente. "Ahora, hay países que tardan más tiempo en contestar", asegura Mariano Simancas, comisario jefe de la oficina española.

La última petición antes del inicio de la guerra civil se anotó el 10 de marzo de 1936. Se pedían datos de Andres Dumas, del quien no se aportan más detalles, a la Seguridad Nacional de París. A partir de entonces, una raya de pluma estilográfica atraviesa la página y conduce hasta una anotación que dice: "Suspendido este servicio a causa de nuestra guerra de liberación y de la reorganización subsiguiente. Se reanuda el 13 de septiembre de 1940".

Abandono

En ese mismo año, un jefe del servicio se queja a la superioridad "del abandono de la oficina" y de la escasez de personal. Dice que, pese a pedir cuatro funcionarios, le han enviado uno sólo, que está expedientado y no pega golpe.Desde entonces, hasta 1952, los libros de entradas y salidas de la Interpol española son una muestra del aislamiento al que estuvo sometida España por los Aliados. Entre los años 1943 y 1946, las únicas peticiones proceden de Lisboa y de Bruselas y son muy escasas. En varios casos, la policía española añade a muchos de los buscados la coletilla de "marxista huido", "anarquista" o "separatista". Hasta 1950 no aparece una petición de Estados Unidos.

El primer comisario de la oficina española fue Victoriano Mora Ruiz. El último vivo se llama José Gómez Nieto, tiene 93 años y va a ser homenajeado. En la central de Lyón (Francia), el segundo jefe de la secretaría general es el policía español Miguel Chamorro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 1999