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Alemania fuerza a Prodi a aceptar a sus dos candidatos para la Comisión Europea

El próximo presidente del Ejecutivo comunitario, Romano Prodi, ha cosechado su primera derrota al asumir, contra su voluntad, los dos candidatos propuestos por Bonn -un socialdemócrata y una verde- como miembros de la futura Comisión Europea. Su deseo de contar con un democristiano fue ásperamente ignorado por el canciller alemán, Gerhard Schröder. Este revés ha envalentonado a España y Francia, que exigen puestos más decisivos para sus comisarios. Prodi ha culminado ya su reorganización del Ejecutivo europeo, que contará con dos vicepresidencias débiles.

Prodi argumentó a Schröder que necesitaba a un democristiano, para granjearse el apoyo de esta familia en el Parlamento Europeo. "Alemania tiene derecho a dos comisarios, éstos son sus nombres, si hay problemas con el Parlamento, es su problema, no un problema alemán", le espetó el canciller a bocajarro, según ha confesado el propio Prodi. Y así ha encajado a desgana al socialdemócrata Gunther Verheugen -secretario de Estado de Exteriores- y a la verde Michaele Schreyer. Lo peor es que el propio Prodi había criticado esas candidaturas: al diplomático Verheugen porque su designación le presiona a darle una cartera de relaciones exteriores, a Schreyer, por su escasa experiencia de Gobierno. Verheugen devolvió públicamente esas críticas. Un mal comienzo.

"Prodi se somete a los Gobiernos", reaccionó un dirigente parlamentario democristiano. El PPE no le tumbará por ello, pero quizá sacudirá a la candidata verde para vengarse de Schröder, cuyo proceder partidista rompe el consenso alemán -y no sólo alemán- para constituir la Comisión, basado en proponer un candidato del Gobierno y otro de la oposición.

La primera debilidad del profesor italiano ha regado como un bálsamo las fauces de Madrid y París. El Gobierno español ha hecho saber a Prodi que no aceptará el señuelo de una vicepresidencia con débiles competencias para la popular Loyola de Palacio. Y que pretende para ella y para el socialista Pedro Solbes carteras "de peso económico" como Competencia, Política Regional, Transportes y Energía o Presupuestos. El socialista francés Jack Lang exigió ayer una vicepresidencia con contenidos fuertes.

Drama en ciernes, porque Prodi ha previsto dos vicepresidencias simbólicas, sin apenas contenido ejecutivo -a diferencia de las que desempeñan hoy Manuel Marín y Leon Brittan-, en el esquema de reorganización de la Comisión al que accedió EL PAÍS. Una, la que se encargará de las relaciones con la Eurocámara, Educación, Cultura y publicaciones: se destina al británico Neil Kinnock. Otra, de Personal, Inspección de Servicios, Interpretación y Traducción, pensada para un comisario de un país pequeño, pero que se le sugiere a De Palacio, ante su disgusto por esas competencias, que son retales de una nada.

Comisarios geográficos

El segundo gran cambio está en las relaciones exteriores. Al final, en vez de contar con cuatro comisarios geográficos (Asia, América Latina, Europa del Este, Africa-Caribe), habrá un super-responsable de todas esas áreas -sin rango de vicepresidente-, muy viajero, que le permita a Prodi ser protagonista internacional. Ese comisario coordinará al de Comercio, al de la Ampliación al Este (cargo al que opta el británico Chris Patten) y al de Desarrollo y Ayuda Humanitaria (que tiene dos novios: el finlandés Erkki Liikanen y el danés Poul Nielson (si Copenhague no logra desembarazarse de la actual Ritt Bjerregaard). Las otras modificaciones son el aumento de competencias al responsable de Presupuestos (se le regala la Oficina de Lucha Anti Fraude, con lo que el controlado será también el controlador); la unificación de las carteras de Energía con Transportes y de Agricultura con Pesca; y una macrocomisaría de Salud y Protección de los Consumidores, a la que se añadirán nuevas competencias de salud pública.

También habrá un comisario para la Empresa -agrupando competencias de la dirección general de turismo y pymes y de la de Industria-, mientras que el resto (Competencia, Política Regional, Empleo, Investigación, Mercado Interior, Asuntos Monetarios y Justicia-Interior) experimentarán cambios menores.

Detalles curiosos. Prodi quiere eliminar la numeración de las direcciones generales -veremos si la prolífica inventiva de los funcionarios se lo permite- y quedarse solo en la sede central del Ejecutivo. Enviará a los otros 19 comisarios a las sedes de las direcciones generales, lo que tiene un aspecto positivo: acercar los comisarios a sus servicios administrativos. Y uno más discutible, reforzar, quizá en demasía, el papel del presidente. Lo cierto es que Jacques Delors no necesitó ese truco para autoafirmarse.

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