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Condenan a un médico por olvidar material quirúrgico en la pierna de una paciente

Un juzgado de San Sebastián ha condenado al Hospital San Juan de Dios a pagar 1.396.000 pesetas a una paciente a la que el equipo médico olvidó retirar de la rodilla un instrumento quirúrgico utilizado durante la operación. La sentencia condena también al médico que realizó la intervención porque "no actuó con la diligencia porfesionalmente exigible", lo que provocó retraso en la curación. María Begoña Uranga, de 45 años de edad, ingresó el 12 de enero de 1995, en el Hospital San Juan de Dios de San Sebastián, donde fué sometida a una operación cuyo fin era aliviar las secuelas de una luxación en la rodilla izquierda. El proceso postoperatorio fué controlado por el mismo médico que dirigió la intervención quirúrgica mediante consultas semanales o quincenales. La paciente se quejó reiteradamente de la lenta mejoría, hasta que ocho meses después, a principios de septiembre "comenzó a sentir dolores en la rodilla izquierda y ligero aumento de tamaño". Lo dolores aumentaron hasta ser "tan intensos" que acudió al servicio de urgencias del Hospital de Mendaro, donde se le localizó mediante una radiografía un trozo de "redón intraarticular", que fue extraido con anestesia local. En concreto se trataba de siete centímetros del alambre que se utiliza como separador de los tejidos musculares durante las operaciones, y que en este caso, había quedado en la rodilla. La paciente presentó una reclamación por daños y perjuicios contra el Hospital, el médico y las dos enfermeras que participaron en la operación. El Juzgado de Primera Instancia número 6 de San Sebastián, en sentencia no recurrida hasta la fecha, condenó al médico por "no realizar un seguimiento individualizado de la paciente con radiografias u otro tipo de técnicas para averiguar el porqué de los agudos dolores" lo que causó un daño con "el retraso en la curación" de 112 días y "el perjuicio estético de una cicatriz de 5 centímetros". En la sentencia se reconoce que el médico no tenía la responsabilidad directa de retirar el instrumental quirúrgico, ya que se trata de una labor destinada a las enfermeras. Pero, "según las reglas de la medicina", añade el fallo judicial, "el cirujano se compromete a asumir el control de las intervenciones y secuelas posteriores", por lo que se considera que ni el médico, ni las enfermeras actuaron "con la diligencia profesionalmente exigible".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 1999