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Una mujer muere en el Ulster en un atentado protestante

La tensión frena las negociaciones sobre las marchas orangistas

La policía y políticos norirlandeses responsabilizaron ayer a grupos disidentes protestantes del asesinato de una mujer de 59 años y de una serie de atentados con explosivos que tuvieron lugar la noche anterior en distintos puntos de la región. Elizabeth O´Neil murió en su domicilio de Portadown al estallar una bomba que había sido lanzada desde el exterior de la vivienda. Su marido salió ileso de la acción, que podría estar motivada por tratarse de un matrimonio mixto, es decir, protestante y católica.

Diez minutos más tarde estallaba una segunda bomba en un domicilio cercano de esta enclave, predominantemente unionista y foco principal de tensión entre las dos comunidades norirlandesas.La acción de los paramilitares radicales, contrarios al proceso de paz, se repitió a lo largo de la noche en otras dos viviendas de Belfast y de la ciudad de Hilltown. No hubo heridos en estos últimos atentados aparentemente coordinados para provocar la ruptura del alto el fuego del Ejército Republicano Irlandés (IRA) y, con ello, el fin de las negociaciones multipartitas sobre el futuro de la región británica.

La comunidad nacionalista e, incluso, los vecinos unionistas que se atreven a cruzar la línea sectaria, son objetivo en la constante campaña de violencia de los radicales protestantes, los llamados disidentes lealistas. Sus atentados, con artefactos explosivos contra viviendas y comercios, se han intensificado en los últimos meses y, principalmente, desde el asesinato en marzo de la abogada republicana, Rosemary Nelson.

La escalada de tensión afecta a todo Irlanda del Norte y, en particular, al área en torno a Portadown, donde miembros de la Orden protestante de Orange mantienen una enconada protesta desde que las autoridades prohibieran su marcha tradicional el año pasado.

El asesinato de O´Neil coincide con el primer gesto visible por lograr un acuerdo entre la logia orangista de Portadown y sus vecinos nacionalistas. En conversaciones indirectas, ambos bandos intentan este fin de semana alcanzar un compromiso respecto al recorrido de un desfile, crucial en el calendario de conmemoraciones protestantes, que ha provocado disturbios violentos en sus ediciones pasadas. "El atentado está deliberadamente planeado para dañar las conversaciones. Es un acto malvado perpetrado por gente decidida a impedir un acuerdo", señaló ayer el líder unionista, David Trimble, que canceló un viaje previsto a Israel. Los contactos siguieron adelante ayer aunque ninguno de los participantes se mostró optimista por lograr el entendimiento. A un mes de la marcha, prevista para el 5 de julio, las posturas de orangistas y nacionalistas permanecen inamovibles. Los primeros reclaman su derecho a desfilar por las calles de Irlanda del Norte aunque estén habitadas por comunidades católicas. Los nacionalistas, por su parte, se sienten provocados por estas celebraciones de antiguas victorias de las tropas protestantes y, a falta de un entendimiento previo, responden bloqueando la marcha a su paso por barrios católicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 1999