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FERIA DE SAN ISIDRO

Dávila Miura confirma la alternativa "a cara o cruz" con toros de Cuadri

Hay apellidos que obligan. Uno no puede ser tataranieto de Juan Miura, fundador de mitos, y presentarse en Las Ventas para lidiar novillos. Dávila Miura pisa hoy el ruedo madrileño por primera vez y lo hace frente al hierro de Celestino Cuadri. "Soy consciente de que la cita, mi confirmación y con una sola tarde en la feria, es a cara o cruz. La prioridad este año era presentarme en Madrid", dice y añade: "Como fuera".

La temporada empezó con mal pie para Dávila Miura. Es más, con el pie izquierdo: al entrar a matar en un festival de Iscar (Valladolid), un golpe le dejó con el ligamento interno de la rodilla fracturado. El de la izquierda. "Aún llevo una venda, pero, de momento, está olvidado", afirma. Lo que vendría después, tampoco invitaba a la calma. A sus 25 años le esperaba su vuelta a la Maestranza, una plaza que no había pisado desde su alternativa el 10 de abril de 1997. Fueron dos tardes y en las dos hubo algo que contar."Quizá faltó cortar orejas. Pero bueno, teniendo en cuenta lo raro que fueron los dos festejos [por culpa de los toros devueltos, los más largos de toda la feria de abril], las cosas estuvieron bien", repasa de corrido. En la primera presencia, frente a los toros de Manolo González, completó una vuelta al ruedo. En la segunda, con los astados de sus tíos (pues eran miuras), dos aclamadísimas vueltas al ruedo tras cuajar al último de la tarde se convirtió en el brillante balance de un regreso con aspecto de resurrección. "Todo en mi carrera ha ido muy rápido. Debuté con caballos en 1995 y dos años después tomaba la alternativa. Quizá, me precipité. Eso hizo que al año siguiente [1998] me quedara fuera de todos los sitios importantes", comenta con la mente puesta en Sevilla y Madrid: las dos asignaturas que le ocupan esta temporada.

Y en eso está, aprobando cursos enteros sin atender a exámenes parciales. O todo o nada. "La prioridad era estar en Madrid. A última hora, cuando se estaban cerrando los carteles, casi estaba fuera. Mi apoderado me llamó y me dijo lo que había: la posibilidad de entrar una única tarde con unas pocas ganaderías entre las que figuraba el nombre de Cuadri. Ya les había cortado una oreja en Castellón y había poco que meditar. Adelante. Sé que un triunfo con este hierro significa mucho".

Entre Sevilla y Madrid, por la tarjeta de visita de Dávila han pasado, entre otras, las plazas de Nimes y Córdoba. En el coso francés se las vio con los victorinos. Otro de los duros. ¿No teme que le encasillen con ganado del considerado difícil? "Lo fundamental es no renunciar a un estilo de toreo que se basa en la quietud y la pureza. Con esto se puede lidiar cualquier tipo toro. No voy a cambiar mis formas por las de parar y quitarme. Así, no creo que ése [el del encasillamiento] sea mi problema", responde haciendo gala de una lección aprendida al dedillo y agrega: "Por otro lado, también sé que, cuando se trata de estas divisas, la gente se fija en el toro y la labor del torero puede pasar inadvertida. Ese es el riesgo; la cara y la cruz".

La corrida de hoy, 29ª de feria: toros de Celestino Cuadri para El Tato, Javier Vázquez y Dávila Miura. A las siete de la tarde.

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