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El PP abandona la comisión que propugna un mayor autogobierno

CiU se convirtió ayer en dueña y señora de la comisión para la mejora del autogobierno, ya que se quedó en mayoría cuando el Partido Popular (PP) abandonó las sesiones de trabajo. El PP reivindica la celebración de un debate en el Parlament sobre el balance competencial del Gobierno. El resto de la oposición aunó sus fuerzas para que Jordi Pujol comparezca en la comisión, pero la decisión se aplazó hasta la próxima semana, cuando CiU presentará un informe de la Generalitat en el que se pide para Cataluña un trato equivalente al de Estado.

La primera sesión de la comisión para la mejora del autogobierno resultó un auténtico fiasco. Los tres parlamentarios del PP ofrecieron ayer en bandeja a Convergència i Unió poder disponer de la comisión a su libre antojo. Como los votos son ponderados, CiU dispondrá a partir de ahora de suficiente margen de maniobra para marcar el ritmo de las reuniones y, sobre todo, las comparecencias. El resto de la oposición (Partit dels Socialistes, Iniciativa per Catalunya-Verds y Esquerra Republicana) se plantó ante los nacionalistas de CiU y solicitó por unanimidad la comparecencia en la próxima sesión, el día 13, del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol. Los partidos de izquierda pretenden que Pujol haga balance de los 19 años de autogobierno y explique sus planteamientos para incrementar el techo competencial de Cataluña. Pese a que CiU podía paralizar con sus votos la comparecencia del presidente, optó por pactar con el resto de los grupos el aplazamiento de la decisión y suspender la sesión hasta la próxima semana: siete días de negociaciones con un final conocido de antemano. Sin el PP, la oposición no puede exigir con sus votos la comparecencia de Pujol. A pesar de ello, el presidente de la comisión, el secretario general de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, se comunicará con el presidente para preguntarle si está dispuesto o no a hablar en el Parlament. Como siempre, lo que Pujol decida se traducirá en los correspondientes votos de CiU. La equidistancia entre CiU y el PSC que practica últimamente ERC le costó una buena reprimenda a Carod-Rovira. El presidente de la comisión se presentó con un calendario y una agenda que teóricamente había pactado con el resto de los grupos. Al final se demostró que tan sólo CiU tenía conocimiento de ella. Pero Carod-Rovira tuvo que sufrir todavía el duro ataque de Rafael Ribó, presidente de IC-V, quien le echó en cara la poca palabra que tienen en ERC. Ribó recordó que en 1980, durante la sesión de investidura de Pujol como presidente de la Generalitat, ERC votó a favor a cambio de reformar el Estatuto. "Diecinueve años después, este compromiso se ha quedado en nada. Espero que esta comisión no tenga el mismo final", afirmó Ribó. ERC pedirá también la comparecencia en la comisión del ex vicepresidente del Gobierno Narcís Serra.PASA A LA PÁGINA 4

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 1999

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