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La guerra apenas cotiza en Wall Street

Evolucionan al alza los fabricantes de misiles, submarinos y tanques, y a la baja el productor del 'avión invisible'

Desde que comenzaron los ataques de la OTAN a Yugoslavia, la industria militar estadounidense está gozando de la mejor publicidad posible. Imágenes de sus artefactos en acción se transmiten diariamente por todo el mundo sin pagar un dólar. Pero el impacto económico del conflicto en el sector es difícil de medir. La industria subraya que la guerra demuestra la necesidad de Estados Unidos de gastar más dinero en armamentos. Pero los efectos a corto plazo, los reflejados por las cotizaciones de la principales empresas armamentísticas en Wall Street, han sido mínimos.Las acciones de Boeing, la primera empresa aeroespacial estadounidense y fabricante de varios aparatos que están actuando en Kosovo - como los helicópteros de combate Apache y los aviones F-15- han subido apenas un 2%, a 34,81 dólares, desde que comenzaron los ataques el pasado 24 de marzo. Lockheed Martin, el número tres de la industria de defensa, ha visto incluso bajar el valor de sus acciones durante la crisis. Cerraron el pasado lunes a 38,18 dólares, una caída del 1,5% desde que las primeras bombas alcanzaron Yugoslavia. La cotización de Northrup Grumman, que fabrica los bombarderos invisibles B-2, también ha caído el 1,7%.

Jim Fetig, portavoz de Lockheed Martin, afirma que la idea de que una guerra supone automáticamente más negocio para la industria de defensa es equivocada. "Si hay un impacto para nuestra empresa, será muy pequeño", aseguró. "No esperamos que EEUU ni la OTAN compren más aparatos tras el conflicto. Puede que adquieran productos más pequeños, como instrumentos de navegación o armamento de alta tecnología, pero esto no se notará mucho en una empresa que factura 26.000 millones de dólares [3,84 billones de pesetas]", manifestó.

Para que se produzca un aumento sustancial de ingresos el conflicto tendría que prolongarse. "Por ahora nuestro panorama no ha cambiado, pero si se convierte en un conflicto prolongado habrá necesidad de reponer existencias, lo cual nos ayudaría", señaló Alexis Allen, de la Asociación de Industrias Aerospaciales.

Otros sectores como el agrícola afirman que el impacto para sus empresas a corto plazo también será escaso. El Gobierno anunció la semana pasada que en abril enviará mas de 5.000 toneladas de trigo a los Balcanes para aliviar la crisis humanitaria provocada por el desplazamiento masivo de refugiados huyendo de Kosovo. Las empresas comercializadoras de trigo, en serias dificultades económicas, "acogen cada oportunidad que se produce para incrementar las ventas", declaró Jack Aberspacher, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Trigo. "Pero, francamente, la cantidad prometida a Kosovo no va a afectar mucho a nuestra industria", añadió. Y los mercados financieros son conscientes. Archer Daniels Midland, uno de las principales empresas del sector, ha visto bajar sus acciones el 5,1% durante la crisis.

No obstante, algunas empresas se han hecho más atractivas para los inversores durante los ataques al Ejército de Slobodan Milosevic. La cotización de Raytheon, que fabrica misiles de crucero, ha subido un 11,6% desde el primer día de la Operación Fuerza Aliada. Algunas analistas, sin embargo, atribuyen el avance a la decisión de la empresa de desdoblar el valor de sus acciones. El valor de General Dynamics, que produce submarinos y tanques, también ha crecido a lo largo de la crisis. Cerró el lunes a 69 dólares, con un incremento del 11,7%.

Además, los efectos a largo plazo del conflicto prometen ser más beneficiosos que los demostrados por las cotizaciones actuales en Wall Street. La campaña en los Balcanes y los enfrentamientos intermitentes con Irak han puesto en evidencia algunas deficiencias militares de EEUU y han reforzado los argumentos a favor de un aumento del gasto militar. Tras la guerra fría, el país comenzó a reducir los gastos militares para poder dedicar más dinero a objetivos de política interior y a la reducción del déficit público. Como consecuencia, la industria aerospacial ha suprimido desde 1989 unos 400.000 puestos de trabajo, más del 30% del total. Pero las realidades del conflicto en Kosovo, particularmente el riesgo de que se agoten los misiles de crucero lanzados desde los bombarderos y aviones de combate, han puesto de relieve el peligro potencial de los recortes en defensa.

Ahora existe un consenso entre la Casa Blanca y el Congreso sobre la necesidad de dedicar un porcentaje más amplio del presupuesto a la defensa nacional, y la industria se está frotando las manos a la espera de nuevos contratos con el Departamento de Defensa.

Mejores expectativas

"Las expectativas para nuestro sector han crecido mucho, debido al debate actual en Washington sobre cómo fortalecer nuestras fuerzas armadas", explica Allen. Pero el debate tardará en convertirse en iniciativas concretas que beneficien a la industria, añade.Allen asegura que otro impacto a largo plazo del enfrentamiento en los Balcanes puede ser un aumento de las ventas al exterior, debido a las horas de publicidad gratuita durante los ataques. Tras la Guerra del Golfo en 1991, la industria de defensa estadounidense fue inundada de pedidos de países extranjeros. Pero el portavoz de la industria del sector agrega que no espera una reacción tan fuerte tras los ataques a Yugoslavia. Jim Fetig, de Lockheed Martin, coincide: "Podría haber un impacto indirecto, pero no creo que nadie espere que la situación tras la Guerra del Golfo se repita".

Los países extranjeros representan el mercado que más está creciendo para la industria aerospacial. En 1998, el sector registró el superávit comercial mayor de su historia, 41.000 millones de dólares, un incremento del 8,7% sobre 1997. Sin embargo, las proyecciones para 1999 son menos brillantes. "La crisis financiera en Asia nos va a perjudicar", afirma Allen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de abril de 1999