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Entrevista:GONZALO ANES | DIRECTOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA

"Vamos a vigilar cómo se estudia la historia de España"

Desde diciembre del año pasado, Gonzalo Anes es el nuevo director de la Real Academia de la Historia. Profesor universitario, ha tomado conciencia de la necesidad de averiguar qué es lo que está pasando en las enseñanzas medias para que los estudiantes lleguen a la Universidad con un desconocimiento casi absoluto de la historia. De ese proyecto y de la creación del diccionario histórico de España habla en esta entrevista.Pregunta. ¿De verdad es tan grande el desconocimiento que tienen los jóvenes de nuestra historia?

Respuesta. De la historia, de la geografía, de la literatura y hasta del lenguaje. Hace poco, un profesor me contó que un alumno estaba comentando un cuadro de la Santísima Trinidad; muy bien, la figura del Padre, la del Hijo, pero... y la paloma? Bueno, pues al llegar a la paloma dijo que era... la de Picasso.

P. Llegará usted a clase preparado para cualquier sorpresa.

R. Ya no son ni sorpresas. Por ejemplo, si pregunto quién sucedió a Fernando VI, ya me sé la respuesta: Fernando VII. Eso, los que saben que hubo un Fernando VII. Recientemente pregunté en una clase: "Bueno, ¿entonces ustedes no saben nada de historia?". Silencio. Hasta que de pronto se levanta un chico y dice: "Bueno, sí, yo sé que AlfonsoXIII fue un rey de España, lo que ya no sé es si fue del siglo I o del V. Ahí no llego". Piense que estoy hablando de la Universidad.

P. Algo tiene que haber pasado en el sistema educativo para que haya semejante ignorancia, ¿no le parece?

R. Por supuesto que no es culpa de los estudiantes. Esto no quiere decir que sean peores que éramos nosotros. Al contrario, son mejores. Hacen trabajos magníficos, manejan ordenadores... Y sus tesis son mejores que las nuestras. Por eso pienso que con un poco de esfuerzo para mejorar la enseñanza de las humanidades conseguiríamos grandes resultados en poco tiempo.

P. ¿Confía en que la Academia pueda solucionar algo?

R. Debe quedar claro que nuestra tarea no es la de imponer unos textos ni nada que se le parezca. Ni tampoco vamos a censurar nada. Lo que sí es nuestra obligación es vigilar, saber qué es lo que se enseña y dar nuestra opinión. Y además sólo vamos a estudiar los textos de la enseñanza media, no los de la Universidad.

P. Dice que es obligación de la Academia, pero, según parece, hasta ahora no se han puesto a ello. ¿A qué se debe?

R. Pues a que la Academia tiene otras muchas obligaciones y ésa no ha sido la primordial. Está la investigación, los informes sobre monumentos de valor histórico, la organización de conferencias... Todo eso nos ha hecho dejar un poco de lado esa vigilancia.

P. Pues parece que deberían ponerse a ello cuanto antes.

R. Por eso hemos decidido tomar conocimiento preciso de cómo se está enseñando la historia. En la real regla fundacional del año 1738 se dice claramente que es tarea de la Academia "aclarar la importante verdad de los sucesos, para desterrar fábulas introducidas por la ignorancia o la malicia". Hoy, por cierto, podríamos decir que por ambas cosas.

P. De eso último, de la ignorancia maliciosa, quería yo hablar con usted. Supongamos que la Academia hace un informe aséptico y profesional de todos los libros de historia que se usan en las distintas autonomías y se encuentra con que hay en algunos de ellos determinadas tergiversaciones interesadas. ¿Qué cree que pasaría?

R. Pues yo creo que, aunque pudiera haber reacciones contrarias, serían actitudes que tendrían vigencia sólo a corto plazo. Yo estoy completamente convencido de que la verdad beneficia a todos y de que a la larga las mentiras son malas para todos.

P. Por cierto, ¿usted sabe si un estudiante andaluz está estudiando ahora la misma historia de España que otro vasco de su mismo curso?

R. Creo que no.

P. ¿Y no le parece tremendo? ¿No sería incluso más lógico que ya se empezara a estudiar una historia europea consensuada entre todos los países? Porque cada uno cuenta su pasado de la manera que más le beneficia y resulta que los malos son siempre los otros. Eso es ridículo, ¿no cree?

R. Claro que lo es. Yo creo que eso que usted dice se terminará haciendo, que todos los europeos estudiemos la misma historia. Es lo lógico. Pero de momento vamos a ver si por lo menos los españoles lo estamos haciendo correctamente.

P. ¿Está de acuerdo en que 1a historia la escriben siempre los vencedores?

R. No sólo la escriben ellos, pero al final su versión es la que prevalece. Porque son los que tienen más medios para difundirla.

P. ¿Y qué me dice del diccionario biográfico español? También ésa es una tarea pendiente de la Real Academia.

R. Cierto. Pendiente e imprescindible. Casi todos los países lo tienen, y nosotros, no. Se trata de un diccionario en el que estará todo el que haya influido en la marcha histórica de España, desde Pelayo hasta Arzalluz, y no sólo políticos, militares o reyes, sino científicos, escritores... Estoy buscando los recursos y creo que en diez años lo finalizaremos.

P. Usted, que disfruta tanto hablando de historia, ¿qué le recomendaría a alguien que quiera iniciarse y disfrutar con ella? ¿Por dónde debería empezar?

R. Pues mire, alguien que quiera tener una idea cabal de cómo era la vida en la España del sigloXIX, por ejemplo, sacará mucho más provecho leyendo a Galdós que con cualquier monografía de la época. Y quien dice Galdós dice Valera. Yo, desde luego, puesto a elegir, me quedo con los escritores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 1999