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El desvarío del seleccionador inglés

Movilización contra Glen Hodle por haber afirmado que los minusválidos son la reencarnación de pecadores

El posible envío de tropas británicas a Kosovo, el inminente choque entre el Gobierno laborista y los sindicatos e incluso el nuevo escándalo de un europarlamentario conservador involucrado en un caso de drogas y sexo homosexual quedaron ayer totalmente eclipsados por el furor popular que exige la cabeza de Glenn Hoddle, el entrenador de la selección inglesa de fútbol, que insultó a los minusválidos afirmando que son la reencarnación de pecadores y que por ello están pagando con sus males en esta vida. Atónito, todo Londres está contemplando el derrumbe de un héroe deportista y la furia de los aproximadamente seis millones de minusválidos.Hoddle dijo ayer que piensa ignorar el clamor para que abandone su puesto, una causa a la que el primer ministro, Tony Blair, se sumó vigorosamente a fin de reparar un agravio sin precedentes, que ha transformado al entrenador en una ignominia y poco menos que en un monstruo. Una buena parte de la opinión pública opina que Hoddle simplemente ha perdido el juicio en este interminable invierno londinense, donde la ausencia casi total de sol (y esto está científicamente comprobado) suele provocar ciertos trastornos. Pero es sólo cuestión de horas antes de que suene el pitido final en la carrera de este laureado entrenador de 41 años, que debe comparecer en las próximas horas ante la Federación de Fútbol para explicar dos cosas: si en realidad dijo en una entrevista con The Times que los minusválidos son una reencarnación de pecadores y amplíe detalles sobre la influencia que supuestamente ejerce Eileen Drewery, una cuarentona rubia, de intensa mirada y que supuestamente actúa como curandera y guía espiritual no sólo de Hoddle, sino de todo el equipo inglés.

El Gobierno, teólogos de todos los rincones, la Iglesia, los hinchas, y, por supuesto, los minusválidos han salido a la cancha blandiendo la tarjeta roja para Hoddle. El escándalo estalló el sábado, cuando el corresponsal deportivo de The Times, Matt Dickinson, atribuyó a Hoddle frases como las siguientes: "Tú y yo hemos nacido con dos brazos, dos piernas y un cerebro más o menos decente. La gente que no ha nacido así es porque ha habido una razón. El karma viene de otra vida. No tengo nada que ocultar al respecto. Se cosecha lo que se ha cultivado". De alguna manera, Hoddle está en lo cierto. Él ha sembrado vientos y ahora está cosechando una tempestad. Inicialmente descrito como un cristiano de "nueva era", ha abrazado creencias hindúes y su aproximación a toda una gama de religiones orientales explica su fervorosa convicción en la existencia de la reencarnación y algunas de aquellas que sostienen que si uno se porta mal en la vida, su próxima regeneración tendrá expresiones punitivas. Ampliamente abierto el debate teológico sobre la reencarnación y la totalmente ofensiva teoría de que los sordos, ciegos, parapléjicos, paralíticos y otros afligidos seres humanos no son sino pecadores de otras vidas, el caso Hoddle promete extenderse al principio fundamental de la compasión y lo políticamente correcto. David Collins mandó una carta al director de The Guardian. Se preguntaba: "¿Qué crimen tan atroz debió cometer Hoddle en su anterior vida para volver con una mentalidad tan inadecuadamente equipada?". La mayoría de los diarios británicos dedicaron editoriales al exabrupto que Hoddle hasta anoche negaba haber proferido. Un estudio biográfico de Hoddle, cuya única y reciente obra literaria, Diario de la Copa del Mundo, fue apasionadamente criticada porque revelaba las confidencias de los jugadores ingleses, menciona que su transformación en un creyente del neocristianismo ocurrió durante una visita a la basílica del Pesebre, en Belén, una experiencia que en los anales de la psiquiatría moderna está catalogado como el síndrome de Tierra Santa.

Tommy Docherty, ex director del Manchester United, cuestionó la estabilidad mental de Hoddle. "Los minusválidos tienen toda la razón para estar disgustados", dijo. Ian Dury, una estrella del rock que nació con poliomielitis, ve así al entrenador: "Es Hoddle quien es minusválido. No tiene capacidad de compadecerse".

La mirada del Reino Unido está puesta en la tarde de mañana, cuando Hoddle tendrá que aparecer en una conferencia de prensa. Anoche, el sector dedicado al público ya estaba totalmente reservado. Todos los espacios van a estar ocupados por gente en sillas de ruedas.

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