El nuevo interrogatorio a Lewinsky se centró en esclarecer si Clinton obstruyó a la justicia
, Monica Lewinsky respondió otra vez ayer en Washington a un interrogatorio sobre su relación con Bill Clinton y sobre una posible conspiración de la Casa Blanca para que ella mintiera al respecto. De hecho, las preguntas se centraron en si hubo o no obstrucción a la justicia por parte del presidente. Según se esperaba, Lewinsky reprodujo casi al milímetro su testimonio de agosto. Tres abogados de Clinton estuvieron presentes, pero declinaron hacerle ninguna pregunta más. A cambio, según CNN, leyeron una nota pidiendo disculpas a la ex becaria por el alargamiento del proceso.
Por eso la cita, que tenia un margen de ocho horas de duración, sólo duró seis. Y eso parece confirmar definitivamente lo que se esperaba: que no hay más carne que echar al asador del impeachment de Bill Clinton, al contrario de lo que querían oir los senadores republicanos que la semana pasada decidieron que Lewinsky tenía que aclarar algunos puntos de su testimonio anterior. Los senadores que también estaban presentes en el interrogatorio como supervisores, no dijeron nada a la salida sobre los contenidos de la entrevista pues lo tienen prohibido según los términos acordados en el Senado para este último tramo del proceso, que continúa hoy con el interrogatorio de Vernon Jordan y mañana con el de Sidney Blumenthal.Según lo previsto, la declaración final de los tres testigos citados debería despejar algunas dudas para que la destitución de Clinton pueda someterse a votación la semana próxima con todos los datos sobre la mesa. Aunque Clinton ya se ha asegurado la permanencia en la Casa Blanca, como se deduce de los 44 votos a favor del sobreseimiento del caso emitidos en el Senado la semana pasada y de la abrumadora opinión pública expresada una y otra vez en las encuestas, los republicanos están dispuestos a culminar el proceso paso a paso y gota a gota, aunque ya no haya nada que añadir.
La entrevista con Lewinsky se realizó en estricto secreto y bajo intensas medidas de seguridad. La grabación en vídeo de sus respuestas está a partir de hoy en manos de los senadores, que no pueden revelar nada sobre los contenidos.
Incentivo periodístico
La prensa de Washington encontró en la mañana de ayer un nuevo escenario y un nuevo incentivo para levantarse con energías: Monica Lewinsky había regresado de Los Ángeles al lujoso hotel Mayflower para someterse a las preguntas del congresista republicano Ed Bryant y de los abogados de Clinton: Cheryl Mills, Nicole Seligman y David Kendall. Éste último partió para el Mayflower escandalizado y diciendo que iba a tomar medidas legales por la publicación el pasado domingo en The New York Times de un artículo según el cual el fiscal Kenneth Starr podría iniciar el procesamiento criminal de Clinton antes incluso de que éste abandone la presidencia, e independientemente del proceso de impeachment o destitución que se sigue en el Senado. Esta supuesta filtración del entorno del fiscal especial resonó ayer como una traca de petardos en Washington. Pero el fiscal Kenneth Starr negó anoche rotundamente esa información. Starr dijo que estaba "muy molesto" por los rumores y que no quiere "infiltrarse en el proceso constitucional en marcha en el Senado".
Los republicanos, que asumen que no van a expulsar a Clinton y necesitan salvar su imagen como sea de cara a la historia inmediata, han reiterado hasta la saciedad que consideran a Lewinsky "una joven impresionante". Y para combatir la creencia popular de que quieren arruinar su vida, ayer le asignaron un interrogador que al parecer se lleva bien con ella. Lewinsky ha testificado hasta ahora que nadie le pidió o le obligó a que mintiera sobre su relación con Clinton. Pero Ed Bryant trató ayer por todos los medios de que Lewinsky matizara esta parte de su testimonio anterior.
Relación carnal
Los detalles de la relación carnal, en principio, ya no interesan tanto a los republicanos, y por eso la acusación de perjurio pierde fuelle. Es en el cargo de obstrucción de la justicia donde los diputados que están presentando el caso ante el Senado van a concentrar todos sus esfuerzos.A diferencia del testimonio del presidente, el de Lewinsky nunca se ha visto en público. Y a diferencia también de sus declaraciones ante el gran jurado el pasado mes de agosto, ahora su interrogatorio sí se ha grabano en vídeo.
Ayer también fue la primera vez que los abogados de Clinton pudieron interrogar a Monica Lewinsky, aunque declinaron hacerlo. El problema que presenta Lewinsky para Clinton es que en medio de tantas versiones de la realidad, la persona de mayor credibilidad resulta ser la ex becaria de la Casa Blanca.
A todas luces, Lewinsky no dijo nada que no se supiera ni añadió detalles escabrosos sobre la relación, pero puede que, en el fuego cruzado del interrogatorio, explicara de forma distinta cómo fue la intermediación de Vernon Jordan para que ella consiguiera un trabajo lejos de la Casa Blanca y cómo y cuándo la secretaria del presidente Betty Currie fue a su casa a buscar algunos regalos que le había dado Bill Clinton y que habían sido requeridos como evidencia en el caso Paula Jones.
El procedimiento utilizado ayer con la ex becaria volverá a repetirse hoy con Vernon Jordan y mañana con Sidney Blumenthal, en torno a detalles parecidos. El jueves proseguirá el juicio en el Senado, donde habrá que decidir primero si alguno de estos testimonios merece repetirse en vivo ante el pleno de la Cámara Alta o si se lleva la votación final al día 12, como está previsto.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































