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Destrozos y lupas para coches

En la verja de Gibraltar, durante la mañana de ayer, hubo un momentáneo bloqueo del paso fronterizo, protagonizado por un grupo de españoles muy irritados a raíz de los destrozos que había sufrido un coche con matrícula de Cádiz al otro lado de la frontera. La policía disolvió el conato rápidamente y todo volvió a la normalidad. La noche anterior sí hubo disturbios después de que se levantaran las restricciones en la aduana y, sobre las cuatro de la madrugada, varios coches gibraltareños sufrieron daños en sus chapas. Catorce vehículos resultaron dañados y tres fueron volcados. En Gibraltar, había calma tensa, pero calma. El ministro principal, Peter Caruana, no estaba para nadie que llamara a su puerta en la residencia de Convent Place y permanecía pegado a la radio oficial que dedicaba más de media hora de su noticiario al conflicto.

Por el momento, las autoridades españolas decidieron intensificar los registros a los automóviles que abandonaban el Peñón y las colas se prolongaban hasta unas tres horas de espera bajo el sol y con la compañía del ruido de los motores de los aviones militares británicos.

Por su parte, el alcalde de Algeciras, Patricio González, y el portavoz de la Mesa de la Pesca, Miguel Alberto Díaz, se personaron a mediodía de ayer en la lonja para arengar a los pescadores, aunque pospusieron cualquier decisión hasta después de la reunión que tendrá lugar a mediodía de hoy. González dijo que la policía local algecireña mirará con lupa a todos los automóviles matriculados en Gibraltar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de febrero de 1999